Este lunes se festeja en Nicaragua el Día del Padre, ante esta fecha tan importante para las familias nicaragüenses, Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Leopoldo Brenes, manifestó que “Hay una gran cantidad de padres muy fieles, muy responsables. Yo quisiera invitar a lo hombres a que engendrar un hijo implica una gran responsabilidad y que no es exclusivamente de la mujer, sino de la pareja, por lo tanto mi felicitación a aquellos padres que son fieles, que se desvelan, que están ahí pegados junto con su esposas para educar a sus hijos”.

La gran herencia es el cariño que un padre pueda dar a sus hijos, ante eso, reiteró sus felicitaciones a todos los padres e invitó a aquellos que están pensando formar una familia a ser responsables para que puedan dar un buen testimonio de vida.

Siguió refiriendo que la iglesia representa al hogar, por lo tanto “La iglesia siempre es promotora de la unión de las familias, sabemos que la familia no debe estar solamente formada por la mamá, por la abuelita; la familia tiene que ser formada por el papá, por los abuelos, la mamá y los hijos”.

Su mensaje hacia el núcleo familiar lo concluyó diciendo que “Día a día tenemos que ir formando familias sólidas en Nicaragua en donde se eduquen en valores, dejando a un lado los crímenes y violaciones, no debemos fallar en la familia, hay que educar y respetar de manera especial a la mujer”.

Durante la misa, presidida en la iglesia San Luis Gonzaga, donde se unieron los San Roque, El Sagrado Corazón de Jesús, San Isidro Labrador de Cofradía, Brenes comentó que “Yo vine jovencito a esta comunidad en el año 1974, no había ni este terreno, sino que en uno de los cercos había un árbol frondoso y ahí celebramos la primera eucaristía”.

El Cardenal Brenes aprovechó a decir que “Para mí es una alegría, un gozo porque he encontrado a mis catequistas de ese tiempo, que ahora ya son señoras, ya son abuelas algunas de ellas, pero es tan bonito ver que siguen fiel a su comunidad, fiel en el trabajo a Jesucristo, y eso a mí me alegra porque siento que no he trabajado para mí, sino para el Señor”.

Explicó que es hermoso ver que la gente sigue trabajando y eso significa que la semilla que sembró es “la semillita de Jesucristo en el corazón de toda esta gente”.

Las familias durante la eucaristía entregaron ofrendas llenas de amor al Cardenal, quien además dio su bendición a todos los presentes, en especial a los que renovaron su compromiso bautismal a través de la confirmación para poder ser instrumentos del Señor Jesús.