Lejos de los clubes de bailarinas exóticas, de las bromas usuales y del bullicio citadino, la idea era celebrar una despedida de soltero en un entorno diferente. Para eso, Antonio Gradillas y un grupo de amigos decidieron trasladarse al Elephant Butte Lake State Park y acampar allí, en un sitio árido lleno de misterios y de raros sonidos nocturnos, a 150 kilómetros de Alburquerque, en el estado de Nuevo México.

Pero la fiesta se convirtió en un soberbio descubrimiento, y este en una clase de historia natural.

“Estábamos caminando, cuando vimos un hueso que sobresalía alrededor de una o dos pulgada por encima de la tierra”, declaró a ABC News el organizador del convite.

Sin preguntárselo apenas, los hombres comenzaron a cavar con los pocos medios de los que disponían y al cabo de un buen rato empezaron a divisar los contornos de lo que sería un enorme cráneo prehistórico.

Se trataba, finalmente, de los restos del Stegomastodon más grande que se haya encontrado en la región, el pariente más antiguo y robusto que haya tenido el elefante moderno, con una edad estimada en unos tres millones de años.

Según ABC News, Gradillas llamó a un amigo que trabaja en el Museo de Ciencia e Historia Natural de Nuevo México y al día siguiente un equipo de investigadores estaban en el sitio del enterramiento. Estimados de los paleontólogos locales consideran que este ejemplar podría haber medido unos nueve pies de altura y pesado más de seis toneladas; teniendo unos 50 años de edad en el momento de su muerte.

La tarea de los técnicos fue ardua, ante la mirada atónita de los amigos convidados a la despedida de soltero. Desenterrar el cráneo de Stegomastodon mejor conservado de los que se hayan descubierto en suelo norteamericano, fue un trabajo de mucho cuidado.

Varias capas de yeso y papel periódico fueron dispuestas encima de la osamenta de 1.000 libras de peso, de manera a protegerlo durante la excavación total y el traslado al Museo de Ciencia e Historia Natural de Nuevo México.

"Este mastodonte estaba viviendo, bebía y se alimentaba junto al antiguo Río Grande, hace 3 millones de años", declaró Gary Morgan, paleontólogo del museo, a la cadena local KRQE.

Lamentablemente, al decir del especialista, no se han encontrado restos del cuerpo del animal en los alrededores de este enterramiento. Tampoco hay forma de saber de qué manera murió.

Para Antonio Gradillas la experiencia ha sido única. "Algunas personas con doctorados en este campo no pueden incluso tener este tipo de oportunidades. Tuvimos mucha suerte", aseguró.

Y luego todos corrieron a la boda del amigo.