Un preso legendario, Charles Bronson, condenado a cadena perpetua en el año 2000, consiguió miles de libras vendiendo sus cuadros para pagarle unas vacaciones a su madre.

De este modo, Bronson pretende que su madre le perdone su última tropelía, cometida en mayo, que consistió en embadurnarse con mantequilla y salir a pelearse con 12 guardias de la cárcel porque es hincha del Tottenham y se enfadó cuando el Arsenal, club archienemigo, ganó la Copa de Inglaterra.

Jonathan Humbert, de la casa de subastas JP Humbert, explicó que vendieron seis de los ocho cuadros de Bronson por precios que iban hasta las 1.000 libras.

Las ocho pinturas de Bronson fueron integradas en la subasta de la colección de arte de Kate Kray, la viuda de uno de los gángsters más famosos del East End de Londres, Ronnie, uno de los dos gemelos Kray, ya fallecidos. La colección Kray salía a subasta y Bronson le pidió a Kate, su amiga, que le dejara añadir ocho cuadros para pagar las vacaciones a su mamá.

"El carácter íntimo y personal de estos objetos nunca vistos de Kray y de las pinturas de Bronson muestran el lado verdaderamente humano de estos personajes míticos y, aunque seguramente provocarán división de opiniones, los lotes, al igual que ellos, están lejos de ser insípidos", explicó Humbert.

Bronson, cuyo nombre verdadero es Michael Peterson, cumple una cadena perpetua por robo y secuestro y ha participado en numerosos actos violentos en la cárcel.