La selección rusa que dirige Fabio Capello fue incapaz de derrotar a Corea del Sur, que incluso se adelantó en el marcador, en el último partido de la segunda jornada del grupo H.

El coreano Keunho Lee adelantó a los coreanos, en el minuto 68, y Alexander Kerzhakov logró el empate seis minutos después, apenas tres minutos después de entrar en el campo.

Los Tigres de Oriente y el Escuadrón protagonizaron uno de los más emocionantes encuentros del Mundial, sin trabas en la mitad, con una velocidad constate y múltiples jugadas de gol que hasta los 60 minutos había repartido elogios por las intervenciones de los guardametas Sung Ryong Jung y Akienfeev.

Pero a los 68 minutos, un remate venenoso desde la frontera del área de Keun-ho Lee, describió una curva que engañó al portero del CSKA Moscú, se filtró entre las manos y lo dejó postrado de vergüenza.

El desgaste físico parecía no dar margen para la reacción de los pupilos de Fabio Capello, pero para entonces el técnico italiano había enviado a la cancha a Kherzakov, que en las pasadas eliminatorias había aportado cinco tantos.

El delantero del Zenit y exsevillista ingresó a los 71 minutos en lugar de Yury Zhirkov y a los 74, a punto de fuerza, luchó en el área de los surcoreanos para ganarse espacio tras una sucesión de rebotes en el área y la clavó en el fondo con rabia.

El empate entre rusos y surcoreanos se dio horas después del choque entre los otros componentes del grupo H. Bélgica superó un susto y se impuso por 2-1 a Argelia.

La segunda jornada se jugará el 22 de junio. Bélgica chocará con Rusia y Corea del Sur con la sorprendente Argelia.