Desde el 7 de mayo los devotos y promesantes llegan hasta su santuario, a brindarles sus agradecimientos, sus oraciones y cumplirles sus promesas por los milagros recibidos, a través de los años. También reconocieron que Nicaragua vive hoy en paz, tal y como lo pidió hace 32 años la Virgen María.

La jornada concluyó con una misa celebrada por Monseñor René Sándigo, Presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, quien destacó la gran presencia del pueblo nicaragüense renovando sus votos por la Divinidad.

En la entrada del municipio de Cuapa se pudo observar las filas de buses, camiones, camionetas, motociclistas, bicicletas y gente a pie, que recorrió grandes distancias para estar presente en estas celebraciones que marcan un antes y un después en Nicaragua.

Veladoras, afiches con la imagen de la Virgen de Cuapa, relicarios, rosarios o la voluntad de rezarle sus oraciones, era valedero en esta jornada cargada de religiosidad, fe cristiana y amor por lo divino y celestial.

Nicaragua vive en paz

Una de sus fieles devotas durante estos 32 años de su aparición en el municipio de Cuapa, ha sido la señora Nora María López Palacios, quien desde 1981 no ha perdida ninguna ocasión en visitar su Santuario.

“Ella nos empuja al Santuario, se manifiesta en sueño a las personas que vienen a la peregrinación, ha hecho tantos milagros la Virgencita, que es la madre todos nosotros los pecadores. María pidió la paz y la paz vive en Nicaragua”, expresó López Palacios, originaria del barrio El Pilar en Managua.

Indicó que la fe en el Poder Divino de la Virgen María no desaparece; todo lo contrario, se fortalece cada año cuando es visitada por sus miles de devotos nicaragüenses.

“A pesar de las dificultades, de las enfermedades, de todos los obstáculos de la vida, pero aquí estamos presentes y viviendo en paz”, recalcó López Palacios.

La señora Ana Emilia Ruiz, originaria de Nindirí Masaya, asegura haber recibido sanación de parte de la Virgen de Cuapa, a quien visitó por primera vez el año pasado cuando llevó a su casa “una estillita”.

“Me sanó a una hija que tenía una gran calentura y un frío, pero al tocarla con la estillita en cinco minutos se levantó y fue sanada completamente”, dijo doña Ana Clemencia, al relatar la experiencia con su hija Josefa Ruiz.

Al ser consultada si Nicaragua ha cumplido con las peticiones de la Virgen María, afirmó que no solamente se ha trabajado por fortalecer la Paz y la Reconciliación, sino que se trabaja en el desarrollo del país.

Desde Managua por décimo año consecutivo visitó el Santuario de la Virgen de Cuapa, doña Mercedes López, originaria del barrio Costa Rica, quien manifestó que la Virgen María “es la plena intercesora entre Dios y los seres humanos”.

“María me hace sentir hija de Jesucristo, sé que tengo un Padre y una Madre. No puede haber Cristo sin María. Estoy feliz porque estoy aquí, porque hice el esfuerzo y pude venir”, exclamó doña Mercedes.

Vivimos cambios en Nicaragua


El altar erigido a la Virgen María estaba iluminado por decenas de veladoras, mientras a escasos metros, niños, mujeres jóvenes, adultas y ancianos, oraban y solicitaban las bendiciones de nuestra Madre Celestial.

“Uno ve tanta gente en este santuario desde ayer y se da cuenta que este es un pueblo católico fiel, que sobrepasa toda dificultad para poder estar aquí porque sabe que es una experiencia única y venir aquí vale la pena”, valoró Sándigo.

"¿Quién es la niña más Guapa?", preguntaba Monseñor Sándigo a los miles de católicos, quienes respondían una y otra vez “La Virgen de Cuapa”. Las palabras del alta jerarca fueron después de las canciones cristianas interpretadas por el cantante salvadoreño Rolando Loza.

“Nicaragua dejó de ser la misma desde que esa noche se apareció la Virgen María un 8 de mayo de 1980 a Bernardo Martínez”, expresó Sándigo, reconociendo que en Nicaragua se vive en paz y que la misma debe fortalecerse para que muchos más nicaragüenses tengan “crecimiento justo, de igualdad, de equidad para todos”.

“Las personas en la medida que van avanzando, van mejorando porque Cristo va construyendo su Reino y ese Reino crece como el grano de mostaza que se convierte en un gran árbol, como la levadura en la masa del pan que silenciosamente aumenta, así es el Reino de Dios”, agregó.

Sándigo se refirió al tema del nuevo Código de la Familia que es debatido en lo particular por la Asamblea Nacional, señalando que la Iglesia Católica promueve el matrimonio entre el hombre y mujer como base esencial para la institución familiar.

Las celebraciones religiosas se enmarcaron dentro del lema “He ahí a tu Hijo, en los rostros que sufren”.

“La idea de tener este lema es hacer consciencia en todos los nicaragüenses, de que esos rostros normales en toda sociedad, no pueden ser normales para todos los cristianos, que desde Cristo y desde María tenemos que luchar para transformar y hacer que estos rostros que sufren se conviertan en rostros de esperanzas, en rostros de satisfacción, pero esta es una obligación de todos los nicaragüenses”.

Las palabras de Monseñor Sándigo en la liturgia, iniciaron con la reflexión que debemos de hacer al pasar de la juventud, a la madurez, hasta llegar a la vejez, tiempo que debe servir  para renovar y fortalecer nuestra fe cristiana.

Fue un 8 de mayo de 1980 que la santísima Virgen María tuvo su aparición por primera vez a Bernardo Martínez, quien se arrodilló a rezar a la orilla de un árbol de cedro y tuvo la magnífica presencia de la Madre de Jesucristo.

En esa ocasión, según cuentan los historiadores, María le manifestó a Martínez que los nicaragüenses tenían que trabajar por la paz y no solamente solicitarla. También pidió a Martínez que Nicaragua tenía que rezar con mucha devoción el Rosario.

Los “Centinelas de María de Cuapa”, en honor de la Virgen también celebraron a la Virgen de Cuapa con una procesión que salió del Colegio Cristo Rey y culminó en la Santa Iglesia Catedral de Managua, con una homilía celebrada por Monseñor Leopoldo Brenes, Arzobispo de Managua.