Los ciudadanos de los Estados Unidos pudieron escoger varias opciones para ver el partido de su selección ante Ghana, el verdugo de los últimos dos mundiales: televisión en la casa, en la computadora, en un bar, en casa de un amigo.

Pero en el país africano temían no poder hacerlo de ninguna manera pues los cortes de electricidad son demasiado comunes por aquellos lares.
Resulta que las aguas del río Volta no son suficientes por estos días para alimentar las hidroeléctricas del país y al gobierno de Ghana no le ha quedado más remedio que comprar 50 megawatts de sus vecinos de Costa de Marfil y disminuir la producción industrial a la hora de los encuentros.

Así, la población ghanesa pudo seguir lo que esperaban sería el tercer triunfo al hilo sobre los Estados Unidos, pero muchos acabaron deseando no haber tenido corriente para evitar el sufrimiento de un fracaso que los deja al borde de la eliminación en la fase de grupos por primera vez en sus tres incursiones mundialistas.

Ahora no les queda más remedio que sacar, al menos, cuatro puntos frente a Alemania y Portugal y el próximo partido ante los teutones, con bastante seguridad, promete cobrar la primera víctima en uno de los grupos de la muerte de Brasil 2014.