El ministro del Interior egipcio, Mohamed Ibrahim, anunció hoy que las fuerzas de esa dependencia centrarán su labor en la eliminación de criminales y la de todas las formas de violación de la ley.

Las fuerzas de seguridad han comenzado redadas "en una serie de semilleros de criminales en todo el país y he dirigido operaciones en la región llamada el triángulo del terror en las gobernaciones de Qaliubiya Port Said y Damietta", en el norte, dijo el titular a la prensa tras jurar su cargo hoy.

La semana pasada Prensa Latina constató la existencia de una nueva rama de la Policía, cuyos vehículos circulan a pares por esta capital, en la que residen unos 20 millones de personas.

Ibrahim, junto al titular de Defensa y otros 19 ministros del gabinete que presentó su renuncia el lunes antepasado, tras la toma de posesión del presidente Abdel Fattah El Sisi, fueron ratificados en sus cargos por el primer ministro Ibrahim Mahlab, quien dirigirá un consejo de 34 miembros.

Ibrahim se abstuvo de especificar si los elementos a los que calificó de criminales incluyen a los seguidores de la ilegalizada Hermandad Musulmana y otras entidades islamistas que declararon la guerra a El Sisi después que derrocó al presidente Mohamed Morsi en julio pasado.

Por otra parte, el titular subrayó que los problemas del tránsito en esta capital, ocupan una de sus prioridades "ya que los accidentes alcanzaron altos niveles en 2013".

Transitar por El Cairo resulta un suplicio por los embotellamientos y, a las horas pico, una prueba para el equilibrio mental de los cientos de miles de personas que se ven obligadas a salir a las calles o retornan a sus hogares después del trabajo.

Un informe del ente estadístico oficial circulado hoy señala que los accidentes de tránsito experimentaron en 2013 un incremento de 0,04 por ciento con un promedio diario de muertes de 18.

La seguridad ciudadana se ha depauperado durante los últimos tres años, en coincidencia con el inicio de un turbulento período de choques políticos durante el cual un presidente, Hosni Mubarak, se vio forzado a renunciar, y otro, Mohamed Morsi, fue defenestrado manu militari.

A principios de mes la depauperación de la seguridad ciudadana alcanzó niveles escandalosos por ataques sexuales masivos a mujeres en el centro de esta capital durante las celebraciones por la elección y toma de posesión de El Sisi.