En un breve mensaje leído a los presentes, Su Eminencia resaltó que, tal como lo señalaba San Pablo, la Paz es un derecho fundamental que es preciso promover continuamente, teniendo en cuenta que en la medida en que los hombres son pecadores les amenazará el peligro de la guerra.

Su Eminencia felicitó a la Policía Nacional que trabaja las 24  horas del día para que todos los nicaragüenses podamos vivir en un ambiente de paz.

Ese trabajo diario, dijo, “lleva a nuestra policía  a afrontar situaciones difíciles, a veces dramáticas que ponen en peligro la seguridad humana,  pero por más complejas y problemáticas que sean las situaciones no deben perder la confianza”.

El Cardenal instó a los miembros de la Policía Nacional a “estar siempre atentos a descubrir y fomentar todo  signo positivo de renovación personal y social… dispuestos a favorecer  con todos los medios la valiente construcción de la Justicia y la Paz”.

Además recordó a aquellos que  ya no están  con nosotros “pero que en el cumplimiento del deber  se nos han adelantado a gozar de la vida eterna;  estos hermanos han alanzado la cumbre del heroísmo, entregando su propia vida en defensa del prójimo”, indicó el Cardenal.

Finalmente Su Eminencia elevó una oración al altísimo pidiendo protección para todos y todas las personas que se ocupan del trabajo policial.