De acuerdo a lo reportado por el campesino, el suceso aconteció en Cuapa, un pequeño pueblo situado a 150 km al este de Managua en el Departamento de Chontales, el 15 de Abril de 1980.

Según el relato del sacristán de la capilla del pueblo, la imagen de la Virgen Inmaculada se iluminó y a partir de ese momento observó cinco apariciones de la Virgen María, llamando a los nicaragüense a construir la verdadera Paz en el país.

Sobre el caso, el sacerdote Edgard Estrada a cargo del templo del Colegio Cristo Rey, dijo que desde hace 4 años el obispo Monseñor Leopoldo Brenes pidió que las actividades que se hacen en Cuapa, se multiplicaran en Managua por la gente que no tiene dinero y por los viejitos que ya no pueden ir hasta el pueblo chontaleño.

A la vez explicó que el obispo Brenes le pidió que se encargara del Movimiento Centinelas de Cuapa y por ello la tradición se hace desde hace cuatro años de una manera oficial en forma paralela en Cuapa y en Managua.

Por las calles de Managua

Destacó el sacerdote que “esta jornada mariana comienza con una procesión”, la que salió a las calles después de una misa en el templo del colegio Cristo Reyes, tomando hacia el sur hasta la rotonda Cristo Rey, para doblar luego hacia el oeste y llegar hasta el lado sur de la Catedral de Managua, en donde terminó con charlas, testimonios y la eucaristía oficiada por monseñor Felipe Mántica.

Durante la procesión, católicos de distintas partes de Managua entonaban cánticos a María y hacían rezos por Nicaragua, mientras la imagen era cargada por promesantes, mujeres y varones, del movimiento Centinelas de Cuapa, quienes para poder ser miembros de este grupo, afirmó el sacerdote, pasan por una preparación en la doctrina católica por un año.

Dijo el sacerdote Estrada, que por la intercesión de la virgen, según los testimonios ha habido muchas sanaciones, conversiones a Jesucristo de familias que estaban divididas, que estaban destruidas por el alcohol, la droga, o por la infidelidad, pero aclaró que no es la Virgen la que hace el hace el milagro, sino Jesucristo.

Siguiendo la tradición

Un promesante, Oswaldo José Amador, dijo que desde hace cuatro años viene siguiendo la tradición con la Virgen de Cuapa por los milagros obtenidos por medio de ella.

En tanto Marlene Cruz Sánchez manifestó que es la primera vez que asiste a la procesión, porque lo que ella hacía únicamente es llegar al templo a rezar el rosario, pero comentó que sintió deseo de participar para pedir a Dios por el pueblo de Nicaragua.

Por su lado José Antonio Ortiz, otro promesante, explicó que “participa en la procesión desde hace cuatro años porque soy católico”, pero admitió que solo ha estado en la procesión de Managua todos los años, pero que no ha asistido a Cuapa, por lo que consideró una buena iniciativa el llevar esta celebración hasta la capital.