Los defensores de los estándares nutricionales de los programas de almuerzo escolar que respalda la Casa Blanca aseguran que un proyecto de ley para eximir a algunos distritos escolares de su cumplimiento podría afectar a los niños.

Desde el 2012, las escuelas que ofrecen almuerzos a través de un programa con subsidio federal comenzaron a agregar más frutas, verduras y granos integrales al menú.

Pero los críticos, como algunos republicanos y el grupo de presión Asociación de Nutrición Escolar (SNA, por su nombre en inglés), aseguran que los distritos escolares necesitan más tiempo para adaptarse y muchos se esos alimentos saludables terminan en la basura de la escuela.

En mayo, la Comisión de Asignaciones de la Cámara de Representantes, que controlan los republicanos, aprobó el presupuesto de agricultura del 2015 que permitiría que algunos distritos abandonen los estándares nutricionales si su cumplimiento es demasiado costoso.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos establecería un proceso de exención para los distritos con programas de almuerzos que hayan funcionado con pérdida neta en seis meses.

En el país, más de 30 millones de niños participan por día de los programas de almuerzo escolar. La SNA asegura que un millón de estudiantes dejaron de almorzar en la escuela por los estándares tan estrictos.

En una declaración publicada online, la SNA escribe: "Con los nuevos estándares nutricionales del 2012, los programas de almuerzo escolar sufrieron aumentos de costos y cargas administrativas, mientras pelean para que los alumnos acepten los nuevos alimentos del menú y contra el aumento de los desperdicios".

El representante Sam Farr, el demócrata de más alto rango en la Subcomisión de Asignaciones de Agricultura, consideró que las quejas por estándares más estrictos son una reacción normal al cambio.

"Modificar los hábitos alimentarios es muy difícil", dijo.

Esos estándares son lo más importante de la campaña Let's Move!, por su nombre en inglés, de la primera dama Michelle Obama. La campaña apunta a reducir el sobrepeso y la obesidad infantil del país con ejercicio y alimentación saludable.

Farr impulsó la enmienda para eliminar la exención del presupuesto de agricultura, pero no obtuvo los votos suficientes (29 a 22). "Es una pelea por el empoderamiento -agregó-.

La mayoría de los estadounidenses sabe que tenemos trastornos alimentarios y problemas de alimentación, y quieren ver un cambio".

Nancy Brown, CEO de la Asociación Estadounidense del Corazón, considera que los últimos informes sobre desperdicio de alimentos en las escuelas son exagerados.

"No tenemos evidencia de que los niños estén tirando a la basura alimentos sin comer. Lo que sí sabemos es que si retrocedemos cinco, 10, 20 años o consideramos el futuro, los niños no comen todo lo que tienen en el plato. Los desperdicios no aumentan por los nuevos estándares nutricionales", sostuvo Brown.

La Cámara de Representantes retomará el proyecto de ley en las próximas semanas.