La Comisión Europea (CE) evitó la imposición de nuevas sanciones a Rusia, tras una reunión informal en esta capital, en la cual se analizó la situación en Ucrania, donde en su región sureste el ejército realiza hoy una fuerte ofensiva.

Una reunión informal de los 28 estados representados en el órgano ejecutivo de la Unión Europea (UE) consideró necesario efectuar un análisis más profundo de los acontecimientos en Ucrania, sobre todo, después de las elecciones presidenciales del pasado domingo.

La fecha de los comicios anticipados fue fijada por una nueva mayoría en la Rada Suprema (parlamento unicameral ucraniano), custodiado por grupos paramilitares neofascistas, quienes también tomaron las sedes del Gobierno y la Presidencia en febrero último.

Moscú se negó a reconocer al gobierno golpista ucraniano y apoyó la celebración de un referendo en Crimea, donde el pasado 16 de marzo más del 97 por ciento de la población aprobó el regreso de esa península a la Federación de Rusia.

El debate sobre las sanciones contra Rusia coincide con una acción bélica con empleo de artillería pesada, la aviación y destacamentos neonazis integrados en la nueva Guardia Nacional en las regiones de Donetsk y Lugansk, en el sureste ucraniano.

Ambas regiones celebraron sendos referendos, en los cuales la mayoría de la población aprobó la separación del resto de Ucrania.

Más de un centenar de muertos provocaron las arremetidas del ejército contra zonas pobladas, hechos que evitó abordar la reunión informal de la CE en esta capital.

Fuentes cercanas al órgano ejecutivo de la UE especularon que en caso de aprobarse nuevas sanciones, éstas afectarían no solo a funcionarios (80 hasta ahora), sino también a empresas y esferas cruciales de la economía rusa.

Entre las medidas punitivas podría estar una variante "menos dura" con la suspensión de importaciones desde Rusia de diamantes, metales preciosos, pieles y caviar negro.

Además, la UE congelaría sus exportaciones al estado euroasiático de fertilizantes, productos químicos y neumáticos, entre otros aspectos que pueden perjudicar a la esfera financiera, de defensa y energética, incluido un boicot a los hidrocarburos.

Una variante más dura sería la de suspender las inversiones en Rusia y revisar en detalle de la participación de activos rusos en compañías europeas.

Sin embargo, la declaración de la CE se conoce a la par de un informe de ese órgano sobre la poca preparación de Europa ante un eventual corte de los suministros a través de gasoductos en Ucrania, por donde pasa el 80 por ciento del gas ruso vendido a Europa.

Entre las naciones más afectadas estarían Finlandia, Letonia y Estonia, con una dependencia de casi el 80 por ciento, y Bulgaria y Macedonia, con entre 60 y 80.