Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) cumplen hoy su cincuentenario empeñadas en buscar esa paz con justicia social e igualdad a la que aspiraron desde la primera vez que empuñaron un fusil.

Cinco décadas transcurrieron desde que la guerrilla, la más antigua de América Latina, comenzó a tejer su historia en la selva colombiana, testigo de ese núcleo de campesinos, encabezado por Manuel Marulanda -entonces un joven de 34 años-, en la vereda de Marquetalia, en el sur del departamento de Tolima.

Marulanda, quien hasta su muerte en 2008 fue considerado el insurgente más veterano del mundo y de su tiempo, comenzó a fraguar desde allí, junto a ese reducido grupo de 48 combatientes, una lucha que marcó un viraje en la historia de Marquetalia y de Colombia para siempre.

Combatiendo las inequidades sociales, la opresión y explotación, las FARC-EP siguen persistiendo, convencidas de que es posible construir un mejor país.

La desigualdad en el acceso a la tierra constituye la principal causa histórica de la confrontación de clases en Colombia, la misma que llevó a los fundadores de esa fuerza rebelde a alzarse en armas, "la nuez del conflicto" como han expresado los guerrilleros que ahora cumplen cinco décadas en medio de un histórico proceso de paz.

Pese a pronósticos adversos, la guerrilla ha logrado mantenerse y afirma que dejará las armas solo el día que cambien las cosas en esta nación.

Así lo ha reiterado el comandante Iván Márquez, jefe de la delegación de paz en los diálogos con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, quien ha dejado claro que el objetivo de las conversaciones es que el pueblo logre la soberanía y la justicia social.

Hoy los miembros de las FARC aseguran estar más unidos que nunca en pos de cimentar la paz en este cuarto intento de conversaciones, en las que han logrado concretar en año y medio acuerdos parciales fundamentales en tres de los cinco puntos de la agenda, un paso sin precedentes hasta ahora.

Además han demostrado su voluntad de paz con tres ceses unilaterales del fuego desde el comienzo de los diálogos, en noviembre de 2012, el más reciente decretado por primera vez, con el Ejército de Liberación Nacional durante los actuales comicios presidenciales, cese que concluirá mañana.

En una entrevista con Prensa Latina al inicio de las conversaciones de paz, Jaime Nevado, uno de los guerrilleros más longevos, aseguró que está más que convencido de que es posible encauzar la paz a buen puerto.

Otro de los insurgentes, Olmedo Ruiz, sostuvo que hasta ahora han sido cuatro los acercamientos para lograr la paz. Esta vez aspiran a materializarla, con un país sin exclusión ni violencia ejercidas por el Estado.

Esa ha sido la principal lucha de la guerrilla que, a medio siglo de existencia, se propone ese objetivo en una mesa en la que el mundo pone sus esperanzas para que Colombia deje atrás los años de guerra e incertidumbre que ha vivido.