Pocas horas pasaron para que algunos jerarcas de la era pre franciscana de la Iglesia Católica de Nicaragua se encargaran de quitarle al documento entregado al presidente Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo, el “halo célico” que la derecha creyó ver no por sensibilidad espiritual de última hora, sino por puro cálculo mundano.

Es probable que la nueva escuela que alienta el papa Francisco pudo haber querido un escrito menos contaminado con los meandros de la oposición deshabitada, amén de que a la Conferencia Episcopal no le beneficia en nada la cercanía de “líderes” sin un atrio de credibilidad que buscan su padrinazgo.

Encuentros

Los encuentros suelen ser buenos cuando se hacen de corazón. Una cálida voz de pastor es la que se escucha en estas palabras del cardenal Leopoldo Brenes, identificado con los vientos de renovación que soplan en El Vaticano desde que llegó el papa Francisco:

“Creo que nosotros somos conscientes en que solo a través del diálogo, y un diálogo sostenido con la oración, se puede llegar a tener los frutos. Yo creo hacerme eco de lo que decía San Juan XXIII. Cuando nosotros revisamos nuestra problemática, nos damos cuenta que hay más cosas que nos unen que las que nos desunen". (El 19 Digital).

Pero la vieja escuela predica el desencuentro y demerita los esfuerzos por el bien común del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional. El abanderado de la “unidad liberal”, señor Abelardo Mata, completó así sus huellas del documento: “No quiero ser pesimista, pero la visión (de Ortega) de una democracia está en los cuernos de la Luna”. Y como si viviera su propia Guerra Fría, exageró hasta acusar de fondo un “Estado totalitario”.

Mata es un operador partidario consuetudinario, en línea con las posiciones más ultraconservadoras de Roma antes del papa argentino. Para darse una idea, un editorial de 'L'Osservatore Romano' describió a Benedicto XVI como “un apacible pastor” rodeado de “lobos” en El Vaticano. ¡Cómo será en otras latitudes!

El obispo René Sándigo no dejó enfriar mucho el texto de 46 puntos, según “La Prensa”: “Ha fallado la oposición porque consideramos que de pronto se ha manejado una postura crítica a nivel simplemente mediática, sin un respaldo fuerte con propuestas”. ¿Cura de almas o de partidos?

Visto así, contrario al pensamiento del segundo Cardenal de Nicaragua, es como si la entrega del documento fuera el banderillazo de salida para la derecha conservadora.

Tales declaraciones confirman la letra del texto como el planteamiento de un segmento de Nicaragua; no la “verdad revelada”, según lo tratan de ver los opositores de siempre. Con todo, hay puntos que deben ser abordados por el gobierno a través de sus autoridades con los obispos.

La luz debe prevalecer sobre el ocaso. Por algo, el Papa creó Cardenal al arzobispo Brenes: “Yo leía ayer -dijo- un documento de doña Rosario (Murillo) en el cual ella daba una visión, y creo que coincidimos mucho, en que se dio (el encuentro) en un ambiente de armonía, de diálogo y de mucho respeto de manera especial”.

Hechos

El documento de la CEN no ilumina cuando habla de “fraudes electorales” y demanda una reforma política de todo el sistema para que el Presidente garantice “un proceso electoral presidencial absolutamente transparente y honesto…”.

No se cuenta bien la historia cuando se trata de ignorar que el FSLN en las tres ocasiones que ha llegado al poder fue por decisión del soberano.

Cid Gallup certificó, el mismo día del encuentro Gobierno-Obispos, que el 66% de los nicaragüenses valora altamente positiva la administración del presidente Ortega. El FSLN obtuvo en los comicios de 2011, el favor del 62% de los votantes. En vez de bajar, la mayoría de la sociedad elevó su respaldo. ¿Acusarán también a esta prestigiosa firma de alterar los resultados de la encuesta?

Los obispos de la vieja escuela “olvidan” que en el 90, el 96, el 2001 y hasta el 2006, el Frente Sandinista y su candidato, comandante Ortega, fueron pasto de las campañas sucias más perversas que se recuerden en la historia de Nicaragua.

Ciertos empresarios retrógrados amenazaban a planillas enteras para que votaran en la casilla de su candidato, porque si ganaba el FSLN se llevarían su empresa a El Salvador. ¿Es eso un proceso transparente?

En la narrativa episcopal no se dice nada de los embajadores republicanos de los Estados Unidos, Oliver Garza, Paul Trivelli y Robert Callahan, que se metieron de lleno no solo en las campañas de los candidatos del neoliberalismo, sino hasta en su escogencia y unción para llevarlos al poder, con el mensaje simple de: “Remember: o ellos o la guerra”. ¿Elecciones honestas?

Otro error

Las consideraciones de la FAO, los resultados de los programas sociales como Hambre Cero, la movilización por la vida en pro de las familias muy vulnerables en las ciudades afectadas por el terremoto de abril, desmienten la inclusión forzosa de la “cultura de descarte” en Nicaragua. El exhorto apostólico del Papa, Evangelii Gaudium está pensado para otras tristes situaciones en el planeta.

Si los obispos tuvieran razón, el representante del Programa Mundial de Alimentos (PMA) en Nicaragua, el señor Helmut Rauch jamás hubiera dicho: “El Gobierno ha hecho un esfuerzo muy fuerte para ejecutar la Ley de Seguridad Alimentaria y Soberanía, así como el Plan Nacional de micronutrientes y la Política de Lucha contra la Pobreza que implementa el Estado desde el 2008; todos estos programas han dado resultados positivos y ha sido ejemplo para otros países de la región”. (La Primerísima, 5-4-14)

Uno más

Además de esa inconsistencia en su lectura de la historia reciente, salta a la vista otra aún más alarmante. El falible punto 23 dice: “Desde que en 1894 la Costa Caribe fue anexada a la República de Nicaragua ha sido una verdadera «colonia» del Pacífico”.

Nicaragua nunca se anexó nada, le han cercenado su mapa que es distinto. La historiografía nacional registra la Reincorporación de la Mosquitia como “un hecho de capital importancia en la Historia de Nicaragua”, (Apuntes de Historia de Nicaragua Tomo I)”.

Fue el Imperio Británico, y no al revés, el que se apoderó de la región hasta 1860, cuando reconoció, en el papel, la soberanía de Nicaragua sobre la Costa, mediante el Tratado de Managua. El hecho fue resuelto por el general Rigoberto Cabezas en 1894, con la definitiva Reincorporación de la Mosquitia. La RAE confirma: Reincorporar: Volver a incorporar, agregar o unir a un cuerpo político o moral lo que se había separado de él”.

El documento de la CEN, aunque lo “celebre” la derecha antidemocrática, no es el relato infalible de la realidad nacional. De ser así, Francisco, en su mensaje “Urbi et Orbi” de la Pascua pasada, hubiera colocado a Nicaragua en la preocupante lista de las naciones desgarradas por los enfrentamientos internos.

Pero el Papa sabe dónde cruje de verdad el mundo.