La Secundaria Rural a Distancia implementada por el Gobierno Sandinista para restituir el derecho de los jóvenes campesinos a una educación de calidad, está obteniendo muy buenos logros desde que este programa empezó a funcionar en los 153 municipios del país.

De acuerdo al Ministerio de Educación (Mined) la deserción de los muchachos y muchachas ha sido prácticamente nula, mientras que la asistencia a clases todos los sábados registra altos porcentajes.

“Hemos mantenido la matrícula, andamos por más de 16 mil muchachos en la Secundaria Rural y hasta ahorita no se reportan deserciones, así que creemos nosotros que el compromiso que hay de los padres de familia, de los niños, de las niñas y de la comunidad está dando resultados”, expresó la Vice Ministra de Educación, profesora Norma Irías.

Es importante destacar que esta modalidad educativa es posible gracias al modelo de alianzas con los gobiernos locales y los Gabinetes de la Familia. Estos colaboran en el traslado de todos aquellos estudiantes que viven más lejos de los centros donde se imparte la secundaria.

“Estamos superando esos obstáculos de accesibilidad que a veces se dan en el área rural y que precisamente son uno de los factores más fuertes por los cuales los niños abandonan la escuela”, expresó la funcionaria sandinista.

Corte evaluativo refleja buenos resultados

Irías afirmó que ya se ha efectuado el primer corte evaluativo y que los resultados preliminares indican que los jóvenes han aprobado cada una de las materias que se le imparten. Ello ha sido también gracias a un trabajo complementario de los maestros quienes durante los días de semana se reúnen con los estudiantes para impartirles clases de reforzamiento.

Si no fuera por esta modalidad sería difícil estudiar

Un reflejo de todo este trabajo, lo representan 35 adolescentes que reciben la Secundaria Rural en el colegio Elmer Chávez de la comunidad Las Pilas, municipio de El Crucero.

Estos muchachos y muchachas provienen de 4 comunidades diferentes. Para ellos esta modalidad educativa es una gran oportunidad para seguir estudiando, pues si no fuera por esta tendrían que viajar hasta la cabecera municipal, distante varios kilómetros.

Para dar una idea de estas dificultades, hay que mencionar que Las Pilas dista 30 minutos de la carretera Managua-El Crucero, si se viaja en vehículo. No obstante, estos 30 minutos se multiplican a más de 2 horas si se viaja a pié.

Paula del Socorro Medrano, de 14 años, es consciente de ello y por tanto dijo estar muy agradecida con el gobierno. Esta niña indicó que continuar estudiando era muy difícil pues significaba pagar transporte, a lo que hay que sumar que en época de invierno hay pegaderos en el camino que definitivamente vendrían a imposibilitarles los estudios a ella y sus compañeros.

“El compromiso ahora es aprender y echarle ganas para no dejar perder la oportunidad”, afirmó Medrano.

Algunos de los muchachos y muchachas que reciben la Secundaria Rural tienen ya hijos, lo cual, según explicaron, representa un aliciente más para culminar sus estudios.

Así lo indicó Miurel Barbosa, quien llega a recibir clases con su pequeña bebé en brazos. Esta jovencita de apenas 17 años aseguró que ella logrará terminar sus estudios para en un futuro poder apoyar a su hija.

Avanzan Teleclases

También todos los sábados el Gobierno Sandinista a través del Mined, está desarrollando el programa de Teleclases para maestros de primaria y para aquellos que atienen a niños con capacidades diferentes.

Uno de los lugares donde varios maestros recibieron esta capacitación fue la escuela Nuestra señora de las Victorias, ubicada igualmente en El Crucero.

Una de las protagonistas de este programa es la profesora Emilce Gómez Arcia, quien tiene 30 años de impartir clases.

“Los docentes siempre habían solicitado las capacitaciones especialmente para primer grado, porque es el inicio donde viene el niño a aprender todos los conocimientos que le van a servir de base para toda su primaria”, indicó la maestra, quien aseguró que esto también fortalece la capacidad de aprendizaje del niño cuando entra a la secundaria.