Nadie la ha visto antes, pero se espera que sea espléndida. Una nueva lluvia de estrellas, proveniente de los restos de la cola del cometa 209P/LINEAR, podrá contemplarse esta noche, del viernes 23 al sábado 24 de mayo. Los astrónomos calculan que dejará en el cielo entre 100 y 400 meteoros por hora, lo que la convierte en una de las lluvias más importantes del año, comparable con las prolíficas Perseidas de agosto.

El cometa LINEAR fue descubierto en febrero de 2004 por un proyecto de búsqueda de asteroides en el que participa la NASA, el MIT y la Fuerza Aérea de EE.UU. Se trata de una roca relativamente oscura, que atraviesa la órbita de la Tierra cada cinco años en su viaje alrededor del Sol.

Hace dos años, los expertos en meteoros Esko Lyytinen de Finlandia y Peter Jenniskens del Centro de Investigación Ames de la NASA anunciaron que la Tierra se preparaba para un encuentro con los restos que el cometa había expulsado en los siglos XIX y XX, lo que podría provocar una impresionante tormenta de meteoros, denominada así cuando del cielo caen más de mil estrellas por hora.

Ese encuentro sucederá la madrugada del sábado, pero la mayoría de los astrónomos no son tan optimistas con respecto a la cantidad de fogonazos que iluminarán la noche. Creen que como la roca ha perdido material por el camino, una tormenta de meteoros es muy improbable, pero sí calculan que aparecerán entre 100 y 400 por hora.

La radiante de esta lluvia, la zona del cielo desde donde parece que provienen todas las estrellas fugaces, está situada en la constelación de Camelopardalis, la Jirafa, muy cerca de la estrella polar, según informa el Planetario de Mallorca. Los fogonazos serán lentos -unos 20 km/s- y grandes, de 1 mm de diámetro, lo que permitirá ver algunas bólidos, esas llamativas «bolas de fuego» que cruzan el cielo.

La zona más favorable para la observación de este fenómeno será el noroeste del continente americano (Estados Unidos y Canadá).

Para la observación, como ocurre con todos los fenómenos astronómicos, se recomienda escoger una zona oscura, lejos de las luces de las ciudades y sin obstáculos visuales como montañas, grandes árboles o edificios. Túmbese bien abrigado en una hamaca y prepárese para pedir un deseo (o más).