Sony parece tener claro, según cuentan en Nikkei, que ahora mismo prefieren esforzarse en los televisores 4K/UHD y derivar hacia este tipo de paneles los recursos que hasta ahora estaban dedicando a los televisores OLED, tecnología más cara y menos mediática para los japoneses.

Este paso sería el lógico tras abandonar la alianza con Panasonic para desarrollar la tecnología OLED de forma conjunta al ver que no resultaba tan económico fabricar este tipo de televisores. Ese sobrecoste habría sucumbido a los mediáticos paneles 4K/UHD por los que ya vimos en el pasado CES que Sony apostaba definitivamente y que resultan más rentables para la compañía, además de ser actualmente más tentadores y potencialmente interesantes para los consumidores.

De hecho, para Sony este tipo de televisores ya supone casi la mitad de su catálogo principal en diagonales de gran tamaño, y frente a la poca acogida de sus equipos OLED, los televisores UHD le están funcionando a la compañía japonesa, ya le dejan margen de beneficios y esta categoría no para de crecer y son ahora mismo referentes en el mercado con un 20% de cuota.

Ahora le queda la labor más complicada, que no es otra cosa que reasignar puestos de trabajo y ajustar su negocio debido a una reducción del 20% en su división de electrónica de consumo.