Esto se descubrió tras pedir a 40 hombres entre 21 y 30 años que dijeran cuál debería ser la última de una sucesión de cuatro palabras. A la mitad de ellos se les dio a beber minutos antes dos vasos de cerveza, el resto no bebió absolutamente nada.

Los resultados fueron concluyentes: aquellos que alcanzaron un porcentaje de alcohol en sangre de 0.07% resolvieron 40% más acertijos y en un promedio de 12 segundos, mientras que a los que hicieron la prueba estando sobrios les tomó 15.5 segundos.

El resultado, dicen los científicos, lleva a la conclusión de que al estar muy enfocados nos “cegamos” a nuevas posibilidades, mientras que el abrir la mente y llevarla a un estado de atención más flexible ayuda a que surjan soluciones más creativas.

“Asumimos que ser capaces de enfocarnos en una cosa o tener mucha experiencia es mejor para resolver un problema, pero eso no es necesariamente cierto. La innovación puede surgir cuando la gente no está tan enfocada. Algunas veces es bueno estar distraído”, dice la profesora Jennifer Wiley, quien lideró el experimento.

Para aquellos que disfruten más de un buen vino, les alegrará saber que dos copas de éste también proporcionan el mismo efecto “lubricante” en la creatividad.

Pero como los expertos -y la lógica- señalan, pasarnos de copas en el intento de ser más listos produce el efecto contrario.