A 301 aumentó este sábado el número de muertos generados por el accidente de una mina en Soma, al oeste de Turquía, mientras dos de los mineros siguen desaparecidos enterrados en el yacimiento.

El ministro de Energía turco, Taner Yildiz, informó a la prensa que "el balance es de 301 muertos. (...) Aún quedan dos mineros atrapados en el fondo".

El balance se da a conocer un día después de que la policía turca reprimiera y dispersara violentamente con camiones de agua y gases lacrimógenos a unas 10 mil personas que manifestaban en Soma para denunciar las condiciones de trabajo de los mineros.

El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, acusado de haber descuidado la seguridad de los mineros y de ser indiferente a su sufrimiento; atribuyó la responsabilidad del accidente a la "fatalidad" y rechazó las acusaciones de negligencia.

"Los accidentes forman parte de la propia naturaleza de las minas", comentó.

En su edición de este sábado, el diario local Milliyet afirma que un informe preliminar sobre las causas de la catástrofe señala la falta de detectores de monóxido de carbono en la mina.

El presidente de la compañía minera, Alp Gürkan, muy criticado por la prensa tras la catástrofe, se había vanagloriado en 2012 de haber logrado reducir de 130 a 24 dólares la tonelada los costes de producción en su mina.