Canto, fervor y religiosidad fue lo que manifestó la feligresía católica de la colonia Centroamérica, quienes acompañados del Cardenal Leopoldo Brenes celebraron a la Virgen de Fátima con un acto religioso que inició con la presentación de tres niños, representanto a los tres pastorcitos a quienes se les apareció la Virgen María en su advocación de Fátima para encomendarles el rezo del Santo Rosario, acto que desde ese momento seria el momento de comunión con el Padre Celestial.

Un lleno total había en el templo religioso que año con año celebra a la Santa Madre de Dios con una serie de actividades que reafirman el compromiso y el amor de un pueblo mariano que deposita su fe y confianza en la mujer que fuese un instrumento de Dios para traer al mundo a nuestro redentor.

Durante la liturgia, el Cardenal Brenes se refirió a las cualidades de la Virgen y al ejemplo de humildad y sencillez que debe seguir su pueblo, alcanzando de esta manera la gracia divina y las bendiciones que muchas veces son motivo de alegría para quienes presencian la misericordia de Dios y la Madre Santísima.

“La virgen María nos enseña un modelo de servicio que se da desde la oración, ella es un modelo de oración y todo servidor tiene que ser como ella, porque si dejamos de orar el mundo nos va a consumir y en María encontramos el modelo de ser iglesia, en oración, con una actitud de escucha porque la oración también es saber escuchar”, señaló.

“La Virgen María es una mujer que se abre a la gracia del Espíritu Santo desde una actitud orante y humilde, para ser hombres y mujeres de oración tenemos que ser humildes y sencillos. La virgen hoy nos pide seguir su modelo, siendo una iglesia que recibe la gracia del espíritu a través de los sacramentos”, enfatizó.

Así mismo expresó que todos debemos ser hombres y mujeres de oración, abiertos al Espíritu Santo, humildes y sencillos para dejarnos conducir por el Espíritu, tal y como lo hizo la Santísima Virgen María.

Elevan plegarias a la Virgen por el bienestar de las familias

En el trayecto de la celebración, el Cardenal Brenes bendijo e inauguró a su vez la nueva pila bautismal de la iglesia, en la cual se dio la realización del sacramento del bautismo, siendo este el paso inicial dentro de la vida de religiosidad, un símbolo de obediencia y entrega.

De igual manera, muchos de los que asistieron al acto religioso oraron por sus familias, por el bienestar del pueblo nicaragüense y por la sanidad de los enfermos, por otro lado señalaron que cada día las familias deben permanecer unidas, siguiendo los pasos de Dios y la Virgen.

“Esta es una celebración muy alegre, hemos venido a estar en comunión con nuestra Madre Santísima, a quien le hemos pedido que interceda por la unidad de nuestras familias, por nuestro país para que tengamos un futuro mejor y es deber nuestro inculcarle a nuestros hijos esa entrega a nuestra virgen”, destacó Fátima González.

“En esta actividad rendimos homenaje a nuestra madre, la Colonia Centroamérica se desborda con motivo de esta celebración y los jóvenes siempre le estamos encomendando nuestros estudios, la paz para nuestro país y el mundo, así como la unidad familiar y nosotros sabemos que todo lo que le confiamos va tener una respuesta” aseguró Carlos Blandón.

“Amamos a nuestra Santísima Madre y es a ella a quien le confiamos nuestra vida, debemos festejarla a diario y visitarla así como lo hacemos con nuestros amigos. Siempre le estamos pidiendo por nuestra salud y por la de nuestros hermanos porque sabemos que como toda madre ella siempre nos escucha y nos ayuda”, añadió Rosa Jirón.

Al finalizar la eucaristía, los feligreses en compañía del Cardenal Leopoldo Brenes realizaron una procesión por las calles de la colonia, celebrando una vez más cada una de las bendiciones recibidas por la Santísima Virgen.