Para ello, se pone en práctica un bloqueo económico, un apoyo sustancial y en todos los sentidos a la oposición para intentar allí una "revolución de colores", al estilo de las ocurridas en el espacio pos-soviético, declara Patrushev al diario Komersant.

Al mismo tiempo, existe la posibilidad de una escalada bélica en la zona del Golfo Pérsico, a lo que empuja en todo momento Israel, opina.

Sobre la supuesta amenaza nuclear de Irán desde hace años hablan Washington y Europa occidental, pero ninguno de ellos es capaz de explicar o demostrar en que se basa ese convencimiento, apunta.

Pero afirman de manera unánime que la creación a lo largo de la frontera con Rusia de un sistema de defensa antimisil forma parte de las contramedidas para enfrentar la creciente amenaza iraní, señala.

La presencia del elemento militar en el programa atómico de Teherán nunca ha sido demostrada, pero ello de ninguna forma impidió al jefe del Pentágono, León Panetta, declarar que de todas forma se asestará un golpe bélico contra la nación persa, polemizó Patrushev.

Al mismo tiempo, en el caso de Siria, se conoce que Estados Unidos y varias naciones del Golfo Pérsico preparan una acción a la usanza del esquema aplicado para agredir a Libia, en marzo pasado, considera el ex jefe del Servicio Federal de Seguridad.

Las referidas naciones planean pasar de su intromisión indirecta en los asuntos internos de Siria a una agresión directa, mediante grupos armados preparados en Turquía e incluso con fuerzas de esa nación euroasiática, denuncia Patrushev.

Al respecto, revela que Washington y Ankara coordinan variantes para formar "zonas de prohibición de vuelos" con el fin de permitir la concentración de destacamentos de la oposición armada.

Occidente tiene la intención de "castigar" a Damasco, no tanto por posibles acciones bélicas internas de su ejército, como por su posición de mantener vínculos estrechos con Teherán, estima Patrushev.