El presidente electo, Luis Guillermo Solís, se basó en una interpretación de la Constitución Política de Costa Rica, para designar a su asesor Melvin Jiménez como ministro de la Presidencia, a pesar de que es obispo de la Iglesia Luterana. Solís y Jiménez consideraron inaplicable en este caso el artículo 142 de la Constitución Política, que señala como requisito de los ministros de Gobierno pertenecer al estado seglar; es decir, no ser clérigo.

Solís indicó que esta norma es aplicable para los sacerdotes católicos, pero no para un cristiano luterano como Jiménez, pues la misma Constitución Política establece el catolicismo como la religión oficial del Estado (artículo 75). Aquí estriba esencialmente el eje de la polémica. El Estado de Costa Rica no es laico como sí lo es el Estado de Nicaragua. El Estado de Costa Rica tiene una religión oficial que le confiere una serie de prebendas y privilegios en sus relaciones y funciones en detrimento del resto de religiones cristianas y de otras confesiones.

El nombramiento del Obispo Luterano, ha generado una fuerte polémica particularmente entre grupos de abogados ligados al gobierno y círculos católicos. “Entre los sacerdotes lo hemos hablado y nos parece que estamos ante una norma que, interpretada como lo están haciendo, sería discriminatoria”, opinó Sixto Varela, vicario de Comunicación de la Diócesis de Alajuela” ¿Qué hubiera pasado si se hubiera nombrado un obispo católico? No es que andemos de chimados, pero la Constitución Política se debe respetar- opino otro sacerdote católico”. La reacción, sin embargo, no ha llegado al círculo episcopal católico nacional. “Ni llegará. La Conferencia Episcopal no va a tomar un pronunciamiento”, agregó Varela. El sacerdote Glenn Gómez, vocero de los obispos católicos, consideró conveniente consultar el reconocimiento que tiene la Iglesia luterana ante el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

Jiménez, sociólogo y teólogo, se consagró obispo hace seis años, aunque ejerce como presbítero desde 1990. Dice que ahora, en su faceta de político, su modelo sigue siendo igual. Por su parte, los luteranos de Centroamérica han tenido diversas reacciones, la mayoría están contentos con dicho nombramiento, se sabe por ejemplo que una delegación de la Iglesia Luterana Salvadoreña participará el próximo 8 de Mayo en el acto de instalación del nuevo gobierno, la cual llevará la extensivas felicitaciones oficiales de la Iglesia al Obispo, Melvin Jiménez, ahora Ministro de la Presidencia de Costa Rica.

En lo personal considero que personas como el Obispo Jiménez – a quien conocí varios años atrás- pueden incidir en la visión y perspectiva del Presidente Solís a fin de abrirse a relaciones fraternas y respetuosas con nuestro país, dentro del marco del derecho internacional y del respeto mutuo. Ser buenos vecinos es un principio que también se fundamenta en los principios y valores cristianos.