El Presidente de la República, comandante Daniel Ortega Saavedra, aseguró que la Alerta Roja se mantiene hasta mientras tanto los científicos no valoren su suspensión.

Durante el acto conmemorativo del II Aniversario del Tránsito a la Inmortalidad del Comandante Tomás Borge y del Día Internacional de los Trabajadores, Daniel indicó que la compañera Rosario Murillo ha estado constantemente informando al pueblo todo lo relacionado con esta emergencia.

“No depende de nosotros, depende de las valoraciones que están haciendo, que van haciendo los científicos que están siguiendo estos eventos sísmicos. No depende de nosotros, depende de las valoraciones que ellos hacen. Mientras ellos nos presenten valoraciones donde existen riesgos todavía de que se puedan producir eventos sísmicos de alta intensidad, entonces tenemos que mantener la alerta roja”, manifestó.

“En el momento que ellos digan que ya las probabilidades han bajado, entonces suspendemos la alerta roja, y habrá que dejar la alerta amarilla (...) en Nagarote, en Mateare, (…) en las zonas donde ha habido afectación para la población”, explicó.

Un país de alto riesgo

Daniel subrayó que la naturaleza es impredecible, de tal manera que los nicaragüenses tenemos que tener conciencia de que el Planeta Tierra tiene sus propios ritmos.

Al respecto destacó que Nicaragua es un país de alto riesgo, y especialmente la ciudad de Managua, la cual está cruzada por muchas fallas. En este punto recordó que se ha planteado muchas veces el traslado de la capital hacia otro lugar, no obstante, recordó que a cualquier lugar donde se quiera llevarla, también hay riesgos de este tipo.

Destacó que en el mundo hay países como Japón, donde se ha logrado vivir bajo estas amenazas.

Daniel manifestó que en el caso de la actual emergencia, solo dos personas han muerto pero por infarto y no porque les haya caído una vivienda encima.

Trabajar por la seguridad

Sostuvo que hay que crear las condiciones que brinden mayor seguridad a los nicaragüenses “y estar preparados para las evacuaciones” y para el “después de un desastre mayor”.

“De allí la importancia de todo el trabajo que se ha estado haciendo estos años, y ahora ya diría un ejercicio con la realidad del fenómeno activo”, aseguró.

Al respecto refirió que en Managua donde se construya hay fallas sísmicas.

Recordó que las normas de construcción ya están establecidas y hay que aplicárselas con mucho rigor a las empresas constructoras, pero que eso es muy difícil con los más pobres de Nicaragua.

“¿Como impedirle a una familia humilde que consiga un lote y empiece a levantar su casita como pueda?”, se preguntó el mandatario, haciendo énfasis en que en este caso es muy difícil decirle a esta familia que no pude construir mientras no cumpla con las normas técnicas.

“Eso es estar fuera de la realidad, simplemente hay que lograr que las empresas constructoras, que la familia que tiene capacidad para construirse una vivienda, cumpla con las normas por su propia seguridad”, sostuvo.

Expresó que también hay que ir desarrollando programas de viviendas más seguras que puedan llegar a las familias de menos ingresos.

“Tenemos que trabajar en esa dirección, pero mientras tanto partiendo de lo que tenemos, prepararnos cada vez más y mejor para este tipo de eventos sísmicos”, subrayó Daniel.

Recordó que para el terremoto del 72 no había un gobierno interesado en preparar a la población frente a eventos como este.

“Ahora tenemos la enorme ventaja que hay una mayor conciencia sobre la importancia de estar lidiando con estos fenómenos de la naturaleza y no dejarnos dominar por la parálisis por lo que pueda pasar”, dijo Daniel, quien expresó la importancia de tomar medidas extremas en lugares como las escuelas, las cuales están siendo reparadas en los lugares afectados por el terremoto.

El comandante reiteró su solidaridad a todas las familias que perdieron sus viviendas.

“Nuestra solidaridad está con ellos”, señaló.

Al respeto dijo que lo más importante de todo esto ha sido el acompañamiento a estas familias a través de las caravanas con materiales de construcción para volver a levantar la viviendas.