El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, condenó hoy en fuertes términos los ataques terroristas que en las últimas horas provocaron decenas de muertos y heridos en las ciudades sirias de Homs y Damasco, sabotajes ejecutados por extremistas.

En un comunicado, el diplomático calificó los atentados de horrendos actos de terror contra civiles inocentes, aunque no especificó la responsabilidad de los mismos.

Pido al Gobierno y los grupos opositores abstenerse de realizar acciones que afecten cualquier esfuerzo de paz, señaló Ban, quien reiteró que la victoria militar no es posible, de ahí la urgencia de buscar una salida política.

El Secretario General llamó a la partes a no atacar áreas civiles, postura criticada de manera recurrente por Damasco, ante la ausencia de menciones directas a los terroristas en los informes, reportes y declaraciones de altos funcionarios de la ONU.

La víspera extremistas islámicos armados y financiados desde el exterior para derrocar al presidente Bashar al Assad hicieron estallar un coche bomba en Homs, con saldo de al menos 40 víctimas fatales, muchas de ellas mujeres y niños.

En la capital Damasco, varios proyectiles de mortero cayeron en una escuela, donde más de una decena de seres humanos perdieron la vida.

Medios y autoridades locales reportaron otros sabotajes mortales en la nación levantina, que por tres años ha sufrido el accionar de mercenarios y grupos violentos que responden al cambio de régimen para Siria promovido por Estados Unidos y sus aliados europeos y árabes.

Para el embajador sirio ante la ONU, Bashar Jaafari, son inaceptables las generalizaciones que atribuyen al Gobierno el ataque a civiles.

Nosotros no asesinamos a nuestra gente, afirmó en fecha reciente.

Jaafari exige que se condene el terrorismo contra su país, flagelo considerado el principal obstáculo para el avance de un proceso de paz liderado por los sirios, sin injerencia foránea.

En los últimos días, diversos estados han pedido aquí el reinicio de las negociaciones de Ginebra para la salida política a la crisis, luego de dos rondas sin los resultados esperados.