Cabral recordó cómo Borge lloró como niño, junto a los compañeros de la Internacional Socialista (IS) en Latinoamérica, Rubén Berríos, Luis Ayala y Gustavo Carvajal, el 11 de mayo de 1998, en los actos de sepelio de Peña Gómez en el Centro Olímpico de Santo Domingo.

Señaló, de los aportes solidarios del líder del PRD en la internacionalización del FSLN, el logro de Peña Gómez de ingresar al grupo guerrillero, tildado de comunista, a la Internacional Socialista. Convenció, con sólidas argumentaciones ideológicas, a los líderes social demócratas europeos, de la importancia de dar paso en Latinoamérica a los grupos que luchaban por liberar a sus pueblos de los regímenes dictatoriales que los mancillaban.

En los dos años finales de la lucha sandinista, “Peña Gómez agenció fondos y ayuda de todo tipo para los guerrilleros sandinistas, incluso armas a través del Presidente de Venezuela, Carlos Andrés Pérez, y colaboración económica constante y sonante del Presidente Antonio Guzmán, por vía indirecta”, cita el escritor Tony Raful, en un artículo publicado en un diario nacional.

Cabral, madrina de los hijos mellizos del escritor Borge, resaltó la relación de hermandad de ambos extintos líderes, creada al fragor de las luchas libertarias de los pueblos latinoamericanos.

Borge, junto a una delegación del FSLN, visitó en Nueva York a Peña Gómez, donde este recibía tratamiento de salud, para entregarle una medalla otorgada por el Frente, por sus aportes al logro de la democracia en Nicaragua. Peña Gómez ostentó, al momento de su muerte, los cargos de presidente del PRD y de vicepresidente mundial y presidente en Latinoamérica de la IS.