Los ojos del Compañero Comandante Tomás Borge Martínez se han apagado para seguir brillando intensamente en el corazón y en la mente del pueblo nicaragüense, en los ciudadanos latinoamericanos y del mundo, especialmente de los hombres y mujeres revolucionarias que han luchado y luchan por conquistar una patria para todos, como fue su lucha incansable, tenaz y eterna. Salgo al patio de mi hogar, y levantando la vista hacia el firmamento, veo una estrella brillar más intensamente que las otras, es la estrella del Comandante Tomás que ha fijado su luz, para que sea el faro que guíe la lucha diaria de la juventud, hombres y mujeres, en procura –como él mismo lo afirmó- que el pueblo sea dueño del agua, de la tierra, del aire que nos rodea y de su propio destino.

Su valioso ejemplo de espíritu patriótico, de entrega, de sacrificio, de martirio y de fe en las capacidades del pueblo para lograr la victoria, demostrada, sin ninguna duda, en todas las etapas de su vida revolucionaria; contribuyó significativamente, infinitamente, junto a los demás compañeros, -miles de ellos dieron su vida por la patria, por el pueblo- para ser la vanguardia de la Revolución Popular Sandinista y acabar con la dictadura somocista; logrando que el pueblo, con su fe puesta en Dios y con el espíritu del General Sandino en los más recóndito de su conciencia, recuperara su elevado sentido de dignidad nacional, reafirmando la soberanía patria y la democracia del Poder Popular.

Hombre humilde, poeta de corazón, escritor y amante de la vida, recibió, con mansedumbre los reconocimientos que el pueblo le otorgó, por sus méritos personales y su aporte extraordinario al proceso revolucionario; a la democracia, elevada moral, la consolidación del Frente en un partido moderno, de infinita verdad del pueblo y para el pueblo; la restitución de los derechos de los jóvenes, mujeres, del pueblo empobrecido por las políticas neoliberales de explotación y miseria; y su práctica del internacionalismo y humanismo, como un acto de amor y de justicia. En varias oportunidades, con alegría, recibió la distinción de ser hijo dilecto de algunos departamentos del país, así como al cumplir sus ochenta años, fue homenajeado por las máximas autoridades del FSLN y del Gobierno; pero siempre dejó claro, con su característica sencilla y humilde, que las consideraba como una deferencia de respeto, fidelidad y ofrenda a Carlos Fonseca y demás fundadores del Frente Sandinista.

Con atrevimiento, pero en un gesto de amistad y cariño para el Comandante Tomás, quien siempre consideró que el trabajo es un premio; que las cualidades del conjunto influyen en las cualidades del individuo y que éstas últimas influyen a su vez en las cualidades individuales; que ser disciplinado es un honor; que ser militante del FSLN es una responsabilidad; que ser sencillo, modesto y humilde, en total olvido de sí mismos deben convertirse en instrumento de los intereses de los trabajadores y del pueblo; que debemos luchar en medio de las adversidades para encontrar la luz; que estamos obligados a mantenernos estrechamente vinculados al pueblo y que no debemos desmayar en la lucha contra nuestras deformaciones y sus consecuencias negativas, en nombre del pueblo al cual pertenezco, el cual estoy seguro respaldará este acto, le otorgamos a nuestro líder histórico y moderno, en homenaje póstumo, la merecida distinción de ser Hijo Dilecto del Pueblo nicaragüense y de la humanidad. Considero que su fallecimiento es sólo una pérdida física. Como afirma la compañera Rosario Murillo, parafraseando al Comandante Borge “Tomás es de los muertos que nunca mueren”.

En estos momentos de dolor y angustia por el deceso del compañero, Comandante Tomás, que el bálsamo de la paz llegue en alivio de su familia, sus hijas, sus hijos, su esposa, vaya, del pueblo nicaragüense.  Habiendo conquistado la gloria que Dios otorga  a los buenos y humildes de corazón, creo firmemente que él siente la tristeza,  ternura y amor de sus seres queridos, de su familia y de los que con fraternidad revolucionaria, le mostramos en vida nuestro cariño. Todos hoy nos unimos y lo  rodeamos con nuestras muestras de respeto y amor fraternal.

Descansa en paz Comandante Tomás, que el pueblo ha restituido su derecho a ser el dueño de su patria, de sus sueños y esperanzas, por la cual luchaste toda tu vida.

Managua, primero de mayo del año 2012 (3:00 AM)