La tristeza, consternación y la esperanza en la resurrección fueron algunos de los sentimientos que afloraron en la feligresía católica del departamento de Jinotega la noche de este martes, cuando se realizaron las honras fúnebres del padre Francisco Blandón, quien fuese asesinado trágicamente el pasado lunes en la comunidad de Wiwilí.

Después de dos días constantes de oración, la Arquidiócesis de Jinotega y todos los que conocieron al padre Chico, como muchos lo llamaban, dieron el último adiós al guía espiritual, quien con su ejemplo y amor logró ganarse el afecto de miles de católicos que desde su infancia tuvieron un contacto con él a través de los actos religiosos y la impartición de la palabra.

Las honrar fúnebres se desarrollaron en la Catedral San Juan, en la cabecera departamental donde oficiaron una eucaristía previa al sepelio, a la que asistieron miles de jinoteganos, los que en sus oraciones encomendaron el alma del religioso al creador y reafirmaron su compromiso de fe con Dios y con el sacerdote, quien les impartió el amor hacia el prójimo.

“El recuerdo del padre Francisco estará siempre con nosotros porque aquel que se entrega a Dios nunca se olvida, vive permanente en nosotros, y aunque muy poco estuve junto a él, reconozco sus virtudes como un hombre consagrado” destacó Esmeralda Rivera.

“Estamos muy tristes porque hemos perdido a una gran persona que se dio a conocer con todos los jinoteganos, él fue un hombre cariñoso, feliz y eso nos va a permitir recordarlo todo el tiempo porque fue un gran siervo de nuestro señor Jesús” aseguró Eusebia Blandón.

Las lágrimas no se hicieron esperar en los rostros de todos los asistentes, sobre todo en los miembros de los grupos juveniles que fueron creados por el padre Francisco, quien con su incansable entusiasmo contagió a más de uno, sin embargo la partida del religioso sirve de ejemplo para estos jóvenes que aprendieron de él la importancia de vivir bajo el mandato de Dios.

“El padre Chico fue un hombre extraordinario, con una juventud bien marcada al servicio de la iglesia, la mayoría de los sacerdotes de esta diócesis fuimos motivados por él y en esta misma parroquia iniciamos la catequesis, el grupo juvenil y fue el padre quién nos inició en este proceso, es por ello que estamos agradecidos con él y siempre lo vamos a recordar como uno de los principales promotores de las advocaciones sacerdotales” expresó el Padre Norvin García.

Durante el mensaje central de la eucaristía, el Obispo de Jinotega, padre Carlos Enrique Herrera, recordó las cualidades del padre Francisco quien estuvo al servicio de la iglesia y la feligresía durante 18 años en la Arquidiócesis de Jinotega.

“Al padre Francisco lo recordaremos con mucho amor y estamos confiando en su encuentro pascual con Jesucristo, este es para nosotros un momento de reflexión y vida porque la fuerza del evangelio es la garantía de la fuerza sacerdotal siendo este un ministerio que el padre Francisco vivió y defendió, los sacerdotes somos ungidos por el Espíritu Santo, marcados y enviados a anunciar la buena nueva de paz” subrayó.

“Nosotros no tenemos más fuerzas que la de la Fe pero ella se hace eucaristía, testimonio de vida, oración y entrega, este es un momento en el que no debemos sentirnos abandonados, siéntanse siempre ungidos y comprometidos con el señor, con más fe y amor al servicio del pueblo de Dios, el señor siempre nos tiene una respuesta y como cristianos debemos seguir en unidad, fraternidad y compromiso” añadió.

Al finalizar el acto religioso, los restos del padre Francisco fueron cargados en hombros por los sacerdotes de la diócesis quienes realizaron un recorrido con el féretro dentro de la catedral donde el pueblo católico le dio la última despedida, luego el religioso fue sepultado en la capilla Guadalupe junto a los restos del primer obispo de Jinotega.