Han transcurrido ya nueve años desde la partida física del Beato Juan Pablo II, a quien la feligresía católica aun recuerda y lleva en sus corazones por haberse destacado como el Papa Caminante, de la Paz y Evangelizador del mundo.

Fue un 2 de abril de 2005 que el Papa Juan Pablo II, el 264 de la Iglesia católica, dejó el mundo terrenal tras 27 años de pontificado y durante los cuales se destacó por visitar 129 países llevando el mensaje evangelizador y promulgando la paz y la reconciliación en las naciones.

En sus 27 años como pontífice, Juan Pablo II visitó en dos ocasiones Nicaragua, en marzo de 1983, durante la primera etapa de la Revolución Popular Sandinista, y en febrero de 1996, tras las cuales el pueblo católico nicaragüense le recuerda y le guarda mucha fe y amor, sobre todo que el próximo 27 de abril, junto a Juan XXIII, será elevado al altar por el Papa Francisco.

El Cardenal Miguel Obando Bravo le recuerda como un gran misionero, un hombre amistoso, de muchas cualidades humanas y espiritualidad que recorrió el mundo entero y que le tuvo mucho cariño al pueblo nicaragüense, pero sobre todo fue un hombre que hacía el llamado a predicar a Cristo, que es el camino, la verdad y la vida.

“Era un hombre bien sabio, buen filosofo, buen teólogo, un hombre que era un gran evangelizador porque se movía por casi todas las partes del mundo y nos recibía a todos con mucho cariño, yo tuve la oportunidad de almorzar y cenar con él varias veces, también los obispos de Nicaragua y los que llegaban de otras partes”, expresó Su Eminencia el Cardenal Obando.

El prelado de Honor de Su Santidad Juan Pablo II, Monseñor Eddy Montenegro Avendaño nos cuenta que el fallecimiento del Papa Juan Pablo II fue una noticia que impactó al pueblo nicaragüense por esas dos visitas que realizó a nuestro país.

“Quería mucho al pueblo nicaragüense porque siempre expresaba su cariño y cuando algún nicaragüense tenía la oportunidad de decirle somos nicaragüenses el inmediatamente enviaba sus bendiciones al pueblo de Nicaragua”, manifestó Monseñor Montenegro.

Montenegro señala que el Papa Juan Pablo estaba impregnado de cariño y mucha sencillez, de carisma viajero para llevar al mundo el mensaje del Cristo resucitado queriendo impregnar en el corazón y la mente del ser humano que Cristo es el Salvador del género humano. El recién nombrado Cardenal Leopoldo José Brenes Solórzano, quien fuera nombrado Arzobispo de Managua días previos al fallecimiento del Papa Juan Pablo II, nos relata la cercanía que tuvo con Su Santidad desde los momentos que estaba cursando estudios en Roma, para luego se nombrado Obispo Auxiliar en 1988 y Obispo de Matagalpa en 1991.

“El Santo padre tenía un sentimiento muy especial para nuestro país, vivíamos situaciones muy especiales en los años 80, momentos de violencia, momentos de confrontación y él en primer lugar nos tuvo siempre en oración. Constantemente hacía referencia a orar por Nicaragua”, dijo el Cardenal Brenes.

Recuerda que el Papa Juan Pablo II era un hombre bien sensible que se conmovía mucho con los gestos de cariño y amor que le mostraban en los distintos países durante sus visitas, como cuando en México los indígenas le pusieron un collar de flores o el atuendo que recibió de una comunidad africana, “entonces él se identificaba mucho y los jóvenes como se le acercaban para abrazarlo, para besarlo, creo que el Santo Padre Juan Pablo II nos ha dejado un legado inmenso, que no hay duda ha continuado el Papa Benedicto con su manera y ahora el Papa Francisco con una cercanía, con una sencillez”.

Pontificado de Juan Pablo II marcó vida de iglesia católica

El Padre Héctor Treminio, rector de la Catedral Inmaculada Concepción de Managua asegura que los años de pontificado de Juan Pablo II son inolvidables porque marcaron un antes y un después de la vida de la iglesia católica, conociéndosele como el nuevo Pablo, ese Papa evangelizador que no se contentó con que los fieles llegaran a Roma, sino que viajó por todo el mundo para evangelizar, incluso a pesar de su condición física.

Añadió que fue el Papa Juan Pablo II fue quien puso en marcha el Concilio Vaticano II convocado por Juan XXIII y continuado por Pablo VI, pero quien lo llevó más a la práctica fue justamente el Beato Juan Pablo II.

“Dentro del Concilio Vaticano también trabajó el Papa Juan Pablo II siendo un joven obispo él trabajó en la elaboración del Gaudium et spes. En el magisterio del Papa Juan Pablo II el numeral más citado del Concilio Vaticano II es el 22, Gaudium et spes que habla sobre el hombre, porque era un hombre muy humanista, un hombre que siempre luchó por los derechos del hombre, de la humanidad, entonces siempre en su magisterio estaba haciendo referencia al Concilio Vaticano II”, dijo Treminio.

Monseñor Bismarck Carballo, rector de la Parroquia Espíritu Santo califica al Papa Juan Pablo II como una persona muy sensible al pobre, muy sensible a los países que sufrían y muy sensible al tratar de darle a la iglesia un rostro más humano, rompiendo los esquemas que en aquel momento habían heredado de los años anteriores en la cual la iglesia aparecía como muy llena de liturgia y de lujos para pasar a ser una iglesia más sencilla que hoy se ven los frutos en el pontificado de Francisco.

Un hombre que condenó el capitalismo salvaje

Una de las acciones más recordadas del Papa Juan Pablo II fue su condena al capitalismo salvaje, dado que él se inclinaba por la caridad y no por la acumulación de riquezas.

“Él condenaba el capitalismo salvaje, capitalismo que trate de hacer dinero sin hacer obras de caridad. El Papa quería realmente que fuéramos personas caritativas, que tratemos de ayudar a nuestro semejante en la medida de nuestras posibilidades. Estaba en contra de la política de almacenar dinero y ser insensible con el pobre”, comentó el Cardenal Miguel Obando.

Por su parte, Monseñor Eddy Montenegro destaca cómo el Papa Juan Pablo II siempre habló en foros internacionales, eventos mundiales e incluso ante Naciones Unidas condenando el capitalismo salvaje y haciendo un llamado a la justicia, la solidaridad y la paz, y promoviendo relaciones más justas en el mundo entero.

“Con mucha claridad daba mensajes a la humanidad, a los dirigentes mundiales, llamaba la atención y tocó las primeras campanas de alerta de que venía una debacle económica del mundo casualmente por el egoísmo, por ese capitalismo salvaje como le llama él que lo que hace es tratar de llenar de sus bolsillos, olvidándose que el mundo tiene hambre, […] y que había que luchar para que esta gente que tenía el dominio sobre el capital pudiera ser una apertura al mundo, ser más social, más solidario con el resto de la humanidad, así que el mensaje del Papa sigue siendo válido, efectivo, trascendente, porque llama y toca las campanas de alerta para que también las personas puedan ser solidarios con el resto del género humano”, añadió Monseñor Eddy.

Monseñor Bismarck Carballo, rector de la Parroquia Espíritu Santo, afirma que el mundo globalizado, dominado por una cultura y por un sistema económico deshumanizante fue lo que motivó al Papa Juan Pablo II a condenar lo que se conoce como el capitalismo salvaje, en el cual lo importante no es la persona sino los beneficios económicos que se pudieran obtener.

“El Papa tuvo una voz profética, porque ya habíamos terminado diríamos la era del socialismo, del marxismo, entonces no había ninguna justificación para poner a la humanidad en dos polos, sino que ya estaba dominado por una potencia económica que practicaba este sistema del capitalismo salvaje”, declara Carballo.