Una de las grandes virtudes del Presidente Daniel Ortega es el saber honrar sus compromisos, lo que históricamente lo reviste de una gran credibilidad en Nicaragua y el mundo. Debe ser triste y vergonzoso para un país tener a un presidente ambiguo, mentiroso, que hoy diga una cosa y mañana dice y hace otra.

Uno de las bases y pilares de un líder en cualquier nivel de su vida, es el grado de credibilidad que tenga. Un dirigente político o religioso que nadie le cree no puede forjar sostenibilidad en su institución. Una de las razones del por qué el Presidente Daniel logró consolidar su liderazgo histórico en el Frente Sandinista, además de su perseverancia y tenacidad en los momentos más difíciles de su vida, ha sido la credibilidad ganada; no por la propaganda mediática, sino a pulso cotidiano, escuchando a la gente, manteniendo vivas las efemérides de la Revolución, recordando a los héroes y mártires, trabajando sin descanso, forjando alianzas y consensos.

Recuerdo una vez que tuve el honor de acompañarlo a una gira por Achuapa y el Sauce, nos calló una fuerte lluvia y en esas condiciones él dirigió la reunión. Al regreso, como a las diez de la noche, por los zarzales había un grupo de campesinos esperándolo, dejamos los vehículos, caminamos unos 500 metros sobre una quebrada hasta llegar a la casa donde conversó con ellos por más de dos horas. Así es que se forja y se gana un liderazgo.

El liderazgo y la credibilidad del Presidente Daniel se sustentan en la coherencia y el saber honrar su palabra, sus compromisos. El impulso y desarrollo de los múltiples programas sociales están enmarcados en ese compromiso de sacar a los más pobres de la miseria, creando condiciones de vida más digna y humana.

El compromiso de cambiar radicalmente la matriz energética del país está en marcha con la firma del proyecto para la construcción de la hidroeléctrica Tumarin. Con esa empresa el país logrará en poco tiempo generar el 80 por ciento de energía en base a energía limpia o renovable, posicionando al país con capacidad de vender energía a los países centroamericanos.

Está el compromiso para construir la Refinería del Supremo Sueño de Bolivar y hacer realidad la construcción del Gran Canal Interoceánico, que para algunos incrédulos es una utopía, pero para el presidente Daniel y su gobierno es un proyecto en marcha, es un sueño en resurrección.

Para el mes de Septiembre del año pasado, en una reunión del Presidente Daniel con directivos de AMCHAM, ante la consulta de estos sobre la elección de los cargos de funcionarios, por primera vez él dijo que dicha elección se efectuaría en el último trimestre del 2013 o en el primer trimestre del 2014. En aquella ocasión sus detractores dijeron que dicha promesa era mentira, que el gobierno no tenía interés en hacer los nombramientos etc., etc..

Ahora estamos a pocos días para que dicha elección sea una realidad en la Asamblea Nacional, cumpliéndose de esa manera un compromiso más en los tiempos y plazos señalados. Certificándose de esa manera que los nicaragüenses tenemos un presidente que hace honor a su palabra, que sí cumple lo que promete.