Nicaragua ha vuelto este domingo a reiterar su solidaridad con la causa palestina, durante la celebración del Día de la Cultura y de la Tierra Palestina.

El acto se realizó en el parque de Altamira, y contó con la presencia la comunidad árabe radicada en el país, el Comité nicaragüense de amistad con Palestina y los embajadores de Venezuela, Cuba, Rusia y El Salvador.

También se hizo presente como invitado el Nuncio Apostólico, Fortunatus Nwachukwu.

Mohamed Saadat, embajador de Palestina en Nicaragua, agradeció al pueblo y gobierno de Nicaragua su firme apoyo al derecho de integridad territorial que tienen los palestinos.

“Aprovechamos esta ocasión para agradecer al pueblo, al gobierno de Nicaragua y el comandante Daniel Ortega por esa solidaridad”, indicó Saadat.

El embajador recordó que el 30 de marzo de 1976 se levantó el pueblo palestino en contra de las medidas israelitas de confiscación de tierras.

Este valiente levantamiento ocasionó la represión del gobierno de Israel, y la vida de muchos palestinos, de allí que cada año se conmemore la fecha en memoria de los mártires.

Nasser Silwany, Grupo de Amistad de Nicaragua con Palestina, afirmó por su parte que Palestina siempre ha contado con el amor y el respaldo del pueblo nicaragüense.

“Hoy nos sentimos más fuertes, más unidos para darle ese respaldo a los miles y miles de hermanos que están siendo asesinados, masacrados por las fuerzas sionistas israelitas”, sostuvo.

El magistrado de la Corte Suprema de Justicia y miembro del Comité de Solidaridad con Palestina, Francisco Rosales, dijo que Palestina es una nación ocupada por Israel, país que ha desoído las exigencias del mundo de abandonar las tierras que no le pertenecen.

Rosales aseguró que la política de Israel es someter a los palestinos a un extermino y a “un verdadero Apartheid”.

El magistrado indicó también que el derecho internacional sin duda alguna está en plena crisis, porque es el mismo Imperio el que se encarga de que esté así permanentemente.

En este sentido, destacó que las fuerzas imperiales siempre han tenido una doble moral al momento de tratar las crisis internacionales, y señaló que el mejor ejemplo se presenta actualmente en Crimea, donde Europa y Estados Unidos han rechazado la voluntad de este pueblo de volver a ser parte de Rusia.