Tras el temblor de magnitud 5.1 en la escala de Richter que sacudió la noche del viernes la ciudad de Los Ángeles, donde viven casi cuatro millones de personas, se registró en la tarde del sábado una réplica de 4.1, informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS en inglés).

Hubo varias personas que sufrieron heridas leves por la caída de una piedra sobre un automóvil. Leves daños se reportaron próximo al epicentro, a unos dos kilómetros de La Habra, a unos 35 kilómetros de Los Ángeles.

Los terremotos causaron daños en algunas tuberías de agua y en ventanales, mientras que en los comercios se cayeron mercancías de las estanterías. Unas 20 viviendas de un edificio fueron evacuados por precaución.

Los medios señalan que el terremoto de 5.1 se sintió en numerosas partes del sur de California.
Tras este sismo, la región se vio sacudida por más de 100 réplicas, de las cuales la de mayor magnitud fue la registrada en la tarde de hoy.

California es una región donde especialmente sensible a los terremotos debido a que se encuentra junto a la falla de San Andrés. En 1994 murieron más de 60 personas en Los Ángeles en un terremoto de 6.7.

Desde hace tiempo los investigadores creen que se va a registrar un gran terremoto en la región de la coste oeste norteamericana, no lejos de Los Ángeles. Según USGS, hay estudios que desmuestran que cada 150 años se produce una de esas fuertes sacudidas. Es por ello que lo más probable es que la afectada (el área entorno a Los Ángles) sea la región al sur de la falla, en algún momento de la próxima década. En 1857 se registró un terremoto de 7.9 en el norte de la ciudad.