Universal ya ha encontrado director para el remake de El precio del poder (Scarface), el mítico título que hace ya más de tres décadas protagonizó Al Pacino y es a su vez una actualización de Scarface, el terror del Hampa, la cinta de 1932 dirigida por Howard Hawks y Richard Rosson.

El elegido para tomar el testigo de Brian de Palma es el director chileno Pablo Larraín, responsable de cintas como Ojos rojos, Post Mortem o No, cinta que estuvo nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

Según informa The Warp, el nuevo remake de Scarface revisará y cambiará los orígenes de Tony Montana. En la primera película, la de los años 30, el protagonista era de origen italiano y construía su imperio en Chicago; en la segunda, la protagonizada por Pacino, Tony era un inmigrante ilegal cubano que se convertía en el rey de la mafia en Miami; ahora, en esta nueva versión, el protagonista será un inmigrante mexicano que llegará a Los Ángeles.

La última versión del guión es obra de Paul Attanasio, nominado al Oscar en dos ocasiones por Donnie Brasco y El dilema. Marc Shmuger, que este año ganó el premio del sindidato de productores estadounidense (PGA en sus siglas en inglés) al mejor documental con We Steal Secrets: The Story of WikiLeaks produce la cinta junto a Marty Bregman, uno de los responsables de la película de 1983.

Posibles protagonistas

El plan de los productores es elegir a un actor latino y bilingüe para que dé vida al personaje principal cuyo nombre será de Tony aunque es más que probable que su apellido no seá ni Camonte (como en la cinta de 1932) ni Montana (como en la de 1983).

Oscar Isaac, Edgar Ramírez y Michael Peña son algunas de las grandes estrellas latinas de Hollywood que ya han comenzado a sonar para el papel, aunque los productores tampoco descartan elegir como protatonista a un rostro menos conocido.