A pocas semanas de iniciar la Semana Mayor, tiempo de Reconciliación, Penitencia y Perdón, en el que la feligresía católica de nuestro país participa de las festividades religiosas en cada uno de los templos donde se ofician servicios religiosos para recordar la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y de esta manera seguir los pasos del hombre que con mucha humildad, amor y entrega dio su vida para la salvación del mundo.

El periodo de cuaresma es la preparación para la celebración de la pascua que inicia con el Miércoles de Cenizas, donde miles de creyentes se sumergen al tiempo de reflexión y armonía con Dios, para luego seguir paso a paso durante las siguientes semanas las tradiciones religiosas de la Semana Santa, en la que se desarrollan procesiones y eucaristías, las que están cargadas de mucho simbolismo.

El padre Antonio Castro, Cura Párroco de la iglesia “Nuestra Señora de la Merced” compartió con el 19 Digital un poco del simbolismo y la representatividad que tiene para el pueblo creyente cada una de las celebraciones religiosas que se celebran a lo largo de la Semana Santa, periodo de reflexión para muchos católicos.

Una de las tradiciones de nuestro pueblo y que se realiza dentro de las iglesias católicas es cubrir las imágenes religiosas como símbolo de respeto hacia Jesucristo, lo cual se desarrolla durante los primeros días de la Semana Santa.

“Nosotros cubrimos las imágenes de los santos durante la Semana Santa precisamente desde el Domingo de Ramos hasta el Sábado Santo, como un símbolo de penitencia, reconciliación y motivación para centrar toda nuestra atención en Cristo, su pasión, muerte y resurrección, luego durante la vigilia del Sábado Santo en el que Nuestro Señor vence las tinieblas, el pecado y la muerte, nosotros descubrimos las imágenes porque es cuando Jesucristo surge a la vida y la resurrección, siendo para nosotros un momento de gozo”, manifestó.

Durante la Semana Mayor, la población participa de las peregrinaciones religiosas en las que se refleja cada uno de los momentos que vivió el redentor del mundo en su paso por el mundo y en el que mostró su humildad, entrega y amor por cada uno de sus hijos, muestra de ello es cuando hace su entrada triunfal a Jerusalén, montado en una burrita, siendo un ejemplo claro de ese sentimiento de igualdad que prevalecía en su corazón con relación al pueblo que lo seguía y lo amaba.

“La fiesta de pascua es una fiesta de liberación del pueblo israelita sometido al pueblo egipcio, y Dios a través de Moisés lo conduce para liberarlo y conducirlo a una tierra nueva; Pascua significa el paso de la esclavitud a la libertad, Jesús realiza la Fiesta de Pascua para renovar la alianza con Dios y lo hace entrando a Jerusalén con sus discípulos de forma triunfante y lo hace haciendo uso de símbolos, entrando montado en un burro, mostrando lo contrario de los dominadores, quienes montaban corceles, Jesús entró de manera aclamada por el pueblo y esa aclamación no es la manipulación que hacen muchos líderes en cualquier tiempo, país o lugar”, destacó Castro.

Otro de los momentos que se vive durante la Semana Mayor es la Procesión del Silencio, desarrollada el Viernes Santo, siendo parte del triduo pascual, que inicia el Jueves Santo con la última cena del Señor y en la que se da la entrega de Él por parte de uno de sus discípulos y es en este momento cuando se inicia una etapa de silencio, reflexión y oración.

“La Procesión del Silencio se realiza el Jueves Santo con la imagen de Jesús con los ojos vendados y atado, como un símbolo que recuerda la captura y la entrega traidora que hace uno de los suyos, luego el Viernes Santo se realiza el Santo Entierro y es cuando se conmemora la pasión y muerte del Señor, ese día no hay Eucaristía, los altares están sin manteles, desnudos, como símbolo de muerte y despojo”, expresó.

“La procesión del Santo Entierro se hace acompañar de la imagen de la Virgen, que va con su hijo al sepulcro y ella lo acompaña durante la resurrección, donde el ángel le anuncia que su hijo ha resucitado, la cual se celebra el domingo al amanecer, donde se bendice el fuego como símbolo de vida y luz que vence las tinieblas de la muerte” subrayó.

Otro de los momentos de la pasión de Jesucristo es el lavatorio de los pies siendo este el símbolo de la entrega incondicional al servicio, es el reflejo del amor y la humildad de un ser extraordinario que con su ejemplo ha logrado darle a la humanidad un ejemplo vivo de amor y hermandad que debe prevalecer no sólo durante la Cuaresma sino en cada uno de los momentos de nuestra vida.