El 18 Brumario de Carlos Marx nos explica mucho lo que ha ocurrido con la desafortunada simetría entre el sacerdote Miguel D’Escoto, que tomó la palabra en la OEA para denunciar las atrocidades del genocida Anastasio Somoza en junio de 1979, y Corina Machado, lideresa de la cúpula ultraconservadora de Venezuela.

“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y otra vez como farsa”.
Es una manía inveterada de algunos miembros de la oposición conservadora, trasladar todo el pasado y sus calaches, al tiempo actual.

Es incongruente, dentro de esa rara línea, que el diputado del MRS, Víctor Hugo Tinoco, retuerza la trágica realidad de Nicaragua en el periodo 77-79, para forzar un paralelismo con la Venezuela del siglo XXI.

Toda esta reacción en cadena de la extrema derecha es porque no se concedió, como se pretendía, el escaño de Panamá a Machado, para que diera su punto de vista de lo que pasa en Venezuela, en el organismo hemisférico. El voto mayoritario de 22 países, entre ellos Nicaragua, frustró a la ultraderechista opositora, que obtuvo el respaldo de 11 miembros, y una abstención. “Doble moral”, exclamó el coro de Machado en Managua.

“Nicaragua olvidó que fue Panamá el 22 junio de 1979 quien prestó su asiento en la OEA para que Miguel D’Escoto, delegado del Frente Sandinista en el exterior, denunciara las atrocidades de la dictadura somocista”, dijo a “La Prensa”, con precoz amnesia, Tinoco.

Para empezar, Nicaragua no olvidó nada, al contrario, tiene bien presente qué es una dictadura y qué se trata de hacer pasar como tal; qué es auténtico y qué es montaje. Lo que Nicaragua entera padeció fue una cruenta tiranía sostenida a sangre y fuego por una guardia pretoriana y el apoyo incondicional de los Estados Unidos, hasta la honrosa excepción del bautista Jimmy Carter, y algunos congresistas desde los tiempos de Roosevelt.

Analogía jalada de los pelos

Es inconcebible igualar a Nicolás Maduro con Anastasio Somoza Debayle, a la Revolución Bolivariana con el régimen criminal de la dinastía y a la Guardia venezolana con la bestial y represiva Guardia Nacional (GN) somocista.

Es una agresión a la memoria histórica ver en la solidaridad cubana, a los extranjeros que entrenaron al Batallón de Combate General Somoza y al Batallón Blindado. Es faltar a la verdad, pesar en la misma balanza a los terribles y despiadados generales Iván Alegrette, Gonzalo Evertz “Vulcano”, Samuel Genie, Rafael A. Lola…; al sicópata Ricardo Lau, con la oficialidad del Ejército de Venezuela o al “Señor de Masaya”, el esbirro Cornelio Hüeck, con funcionarios del Estado sudamericano.

Es carente de sensatez no diferenciar entre el liderazgo bolivariano y las calidades patibularias de Anastasio Somoza Portocarrero, “El Chigüín”, su jefe mercenario estrella Michael Echanis; la brutal Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería, EEBI, el sicariato y la “Mano Blanca”, que ultimaron a muchos nicaragüenses, entre ellos al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

Nunca será lo mismo y es irrepetible, el hecho trascendental cuando el sacerdote Miguel D´ Escoto ocupó la silla cedida por Panamá en la OEA, como también resulta incomparable la figura del general nacionalista Omar Torrijos y el tiempo histórico con estos días.

No se ha visto, tampoco, que el presidente Maduro haya mandado a la Fuerza Aérea Venezolana, descargar bombas de 500 libras sobre la población civil, causando muertes, amputados y destrucción.

Cardenales que padecieron dictadura

CNN, en español o en inglés, nunca podrá obtener de ningún prelado o Cardenal de Venezuela, en estos momentos, el testimonio vívido de lo que es realmente una tiranía como sí podrán dar fe los príncipes de la Iglesia Católica, Miguel Obando y Bravo y Leopoldo Brenes.

El propio Brenes vivió en carne propia, en junio-julio de 1979, lo que significa la orden mortífera e inapelable de un tirano: el bombardeo con rockets desde aviones Push And Pull y las cargas de muerte lanzadas por helicópteros sobre Jinotepe. El hoy Cardenal era a la sazón párroco de la Iglesia San Antonio.

El mapa de Venezuela está gobernado tanto nacional como localmente, por autoridades que resultaron electas por votación directa. Somoza nunca llegó al poder por la vía cívica, sino como heredero y por sus pistolas. A pesar de la falacia derechista de buscar similitudes, 45 años de dinastía militar sangrienta están a millones de años luz de la V República: las 19 elecciones realizadas contaron con el respaldo de la comunidad internacional por su transparencia.

Venezuela no tiene nada parecido a un frente guerrillero como lo fue el FSLN en 1978-79, que alcanzó, además, el estatus de beligerante, y fue reconocido por la misma Venezuela, México, Cuba, Costa Rica, el Pacto Andino, y muchos gobiernos de Europa.

Para que D´Escoto pudiera hablar en la OEA, seis días antes se necesitó que muchos gobiernos municipales de la Revolución se instalaran en gran parte del territorio nacional y avanzaran las columnas guerrilleras en todo el país.

El 16 de Junio de 1979, Sapoá había caído en “manos revolucionarias y se ejerce un control absoluto en el Aeropuerto de la zona”, al tiempo que “el FSLN designa la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional con cinco miembros”. (Cronología de la Insurrección Popular Sandinista. (Tortillaconsal.com)

El día que el religioso de la orden Maricknol ocupó el escaño del gobierno nacionalista de Panamá, el 22 de junio, el Frente Sandinista liberaba la importante ciudad de Diriamba, a la orilla de la Carretera Panamericana, apenas a 40 kilómetros al sur de Managua.

Lo que en un primer momento fue un drama de la Historia -- 1979--, su segunda puesta en escena, cuando la Machado va a la OEA, constituye una historieta completa: es la hora de los impostores.

Aplaudir es parte de la misma farsa.