Uno de los principales objetivos de esta jornada social solidaria, es mejorar las condiciones de vida y ayudar a todas estas personas a movilizarse, un derecho restituido por el Gobierno Sandinista del Presidente de la República Comandante Daniel Ortega Saavedra.

En cada entrega de sillas de ruedas, los jóvenes patentizaron a los protagonistas de este programa profundamente humano y solidario, que tienen un Gobierno, un Presidente y Frente Sandinista que promueve el amor y el cristianismo a través de sus innumerables programas sociales.

En el Distrito II de Managua se hicieron entregas de 20 sillas de ruedas a personas que viven en condiciones de pobreza, tal es el caso de la señora Teresa Filomena Martínez Miranda, de 65 años, quien no pudo evitar llorar de emoción al ver a los jóvenes llevarle su nuevo medio de movilización.

Doña Teresa vive en el barrio Daniel Enrique Chavarría, lugar hasta donde llegaron médicos de la Brigada Todos con Voz, a monitorear sus condiciones de salud y garantizarle una atención integral por parte del Ministerio de Salud.

“Ella no tenia silla de ruedas, la necesitaba porque no podía movilizarse y se nos hacía difícil llevarla al centro de salud, pero ahora ya tenemos la capacidad de llevarla y eso es una ventaja de tener un Presidente y un Gobierno que vela por los pobres”, comentó Heidi Rodríguez, nieta de doña Teresa.

Otro protagonista de este programa solidario, es José Antonio Bonilla Morales de 81 años, que padece de artritis crónica, situación que lo mantiene postrado en su cama de su humilde hogar de Batahola Sur.

“Ahora vamos sobre rieles, voy a estar mejor y aunque yo no soy vago podré movilizarme en el barrio y esta silla está buenísima, la tengo que cuidar. Agradezco al comandante Daniel por acordarse de mí y a Rosario Murillo (coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía), les agradezco a todos los que me apoyaron”, afirmó don Chepe Toño.

Para la esposa de don Chepe, Cándida Rosa Delgado  Zuniga, la silla de ruedas significa recuperar los paseos vespertinos que realizaban al parque de Batahola Sur, una forma de hacer terapia por la enfermedad que aqueja al marido.

“Al verlo sin poder movilizarse me desesperaba porque estaba acostumbrada a caminar los dos, para mí ha sido bendición de Dios que este momento haya llegado gracias al Comandante Daniel que ha hecho esta gran obra”, comentó doña Cándida Rosa.

Esta acción cristiana llevada en las viviendas de doña Teresa y don José, se reprodujo en otras  298 familias de Managua, donde los jóvenes de la Promotoria Social Solidaria entregaron las sillas de ruedas a estas personas con problemas de movilización, derecho promovido por el Gobierno Sandinista.