La posición de la Comisionada General de la Policía Aminta Granera Sacasa, es que es importante es tener una visión regional del problema, porque el crimen organizado transnacional no tiene fronteras y ataca de igual forma en cualquiera de países de América Central, Panamá y República Dominicana.

Esa visión regional de acuerdo a la Comisionada, la iniciaron las policías del istmo desde hace 21 años y se ha venido fortaleciendo hasta llegar a ser ahora un compromiso político del más alto nivel.

La jefa policial destacó que “La Seguridad Ciudadana es una responsabilidad compartida” y añadió que en ese sentido se necesita crear de forma conjunta nuevas oportunidades para los jóvenes de la región a fin de que se sientan integrados a la sociedad, desde un punto de vista económico, cultural, socioeconómico.

Granera Sacasa subraya el papel del sector privado al apoyar programas que integren  a pandilleros, destacando la creación por parte de la Policía del Centro de Jóvenes, del cual ex miembros de pandillas llegan y salen luego con diploma técnico y con un aval de la Policía que les permite trabajar en empresas privadas.

Experiencias valiosas

“En otros países de la región, aseguró la jefa policial, también hay experiencias que se pueden compartir, enriquecer y adaptar a la realidad de cada uno de los naciones, porque la estrategia es una, pero la realidad de cada país es distinta” y explicó que los empresarios tienen también una visión regional y un compromiso para la construcción de una Centroamérica más segura.

Por su parte el Presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada de Nicaragua,  José Adán Aguerri se manifestó por iniciar una alianza público privada exitosa y beneficiosa para todos los ciudadanos de la región y trabajar entre sector privado y fuerzas del orden público para logar mayores niveles de seguridad ciudadana.

Gran desafío contra el crimen organizado


Aseguró que los retos son mayúsculos y destacó que en 2011 el Banco Mundial publicó el documento “Crimen y violencia en Centroamérica, un desafío para el Desarrollo”, en el cual señalaba que la esperanza centroamericana de un renacimiento tras las guerras civiles, se vio opacada por el crimen y violencia que primero absorbió a El Salvador, Honduras y Guatemala y ahora amenaza a Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

El empresario destacó que las causas principales de este flagelo son el tráfico de drogas, la violencia juvenil, las maras y la disponibilidad de armas de fuego que generaron costos directos e indirectos en el 2010 de unos 10 mil 823 millones de dólares, un ocho por ciento del Producto Interno Bruto de las cinco naciones centroamericanas, según el Banco Mundial.

Afirmó que los costos asociados a la violencia desaminan la intención de invertir en países con altos niveles de criminalidad debido a las pérdidas materiales y humanas causadas por la actividad criminal, al desvío de recursos para asegurarse contra de la violencia a costa de menor inversión productivas y a la pérdida de la productividad producida por el miedo a la violencia y el ausentismo laboral.

Destacó el rol jugado por la Policía Nacional para hacer de Nicaragua un país con mayor seguridad ciudadana y señaló que Fedepricap considera de vital importancia trabajar con las autoridades de cada país de Centroamérica y Panamá, así como con entidades de gobierno, sindicatos e iglesias para erradicar el flagelo de la violencia en la región.

Por su lado el presidente de Fedepricap, el panameño Antonio Fletcher manifestó que los empresarios de la región están preocupados por la situación de violencia y quieren que el sector privado siga generando actividad económica, inversiones y oportunidades para todos los centroamericanos y generando oportunidades para que no se siga trasladando el talento del istmo hacia Estados Unidos.