México corre el riesgo de sufrir en los próximos años un gran brote de dengue, enfermedad que tiene hoy seis veces más presencia en el país que hace una década, advirtió un especialista en la materia.

De acuerdo con Jorge Méndez, investigador del Hospital Infantil de México Federico Gómez, por el número de casos -alrededor de 60 mil en 2013-, el país latinoamericano ya ocupa el cuarto lugar mundial en prevalencia de ese padecimiento.

Es un problema de salud que en el transcurso de una década creció seis veces en la República, y cada vez más en sitios donde nunca antes se había dado la transmisión de la enfermedad, explicó al diario La Jornada.

Al considerar los datos sobre la actividad del dengue en la región, el experto manifestó que se puede anticipar el riesgo de un brote grande a causa del serotipo tres, el cual empezó a circular en 2011 y 2012 en algunos estados del sur de la nación.

Explicó que existen cuatro tipos de virus, de los cuales el uno y dos han tenido presencia constante en México, por lo que diversos sectores de la población ya tienen inmunidad contra ellos, sobre todo en las zonas endémicas, donde existen condiciones para que el mosquito transmisor Aedes aegypti viva y se reproduzca.

Sin embargo, Méndez señaló que la mayoría de los mexicanos no están protegidos contra la cepa tres, pues el último brote ocurrió a finales de los años 90 del pasado siglo.

En correspondencia con la historia de la enfermedad, se sabe que los casos más graves, y que llegan a ocasionar mayor mortandad, se presentan cuando se activa un serotipo distinto, como sería el caso del tipo tres, apuntó.

Según el especialista, un sector de alto riesgo para enfermar y presentar complicaciones severas, incluso perder la vida por esta causa, son los individuos con otros padecimientos, como obesidad, diabetes e hipertensión arterial, y aquellos con un sistema débil de defensas.

Por su parte, César Martínez, infectólogo pediatra del Hospital Universitario de Nuevo León, detalló que la globalización, los fenómenos migratorios y, en general, la mayor movilidad de personas en el mundo han favorecido la diseminación del dengue.

Manifestó, además, que existe dificultad para el diagnóstico de la infección, porque la mayoría de los síntomas son inespecíficos y se pueden confundir con otros males, como gripe, pues los afectados presentan fiebre, malestar general y dolor de articulaciones.