El escrutinio definitivo de las elecciones presidenciales salvadoreñas comenzará hoy bajo la responsabilidad organizativa del Tribunal Supremo Electoral (TSE).

A las 8:00 de la mañana hora local, comenzó el conteo para el cual están habilitadas 23 mesas donde participarán miembros de los dos partidos en contienda, de la Fiscalía General de la República y de la Procuraduría.

El presidente del TSE, Eugenio Chicas, explicó que se han recabado todas las actas emitidas este domingo en la segunda vuelta electoral para iniciar el conteo.

"Es cierto que hubo una elección ajustada, pero nos da resultados claros", aseguró el magistrado al referirse a la robustez del proceso comicial en El Salvador.

Según el conteo preliminar, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) obtuvo el 50,1 por ciento de los votos mientras que la Alianza Republicana Nacionalista Arena (Arena) alcanzó el 49,8.

Chicas pidió en la noche del domingo que no declarará a ningún presidente electo hasta que no termine el conteo final, pero insistió que la tendencia ya es irreversible.

En tanto, los observadores internacionales consideraron que los comicios se caracterizaron por la transparencia y descartaron cualquier intento de fraude.

El candidato presidencial de Arena, Norman Quijano, pidió un conteo voto por voto, mientras que Chicas explicó ayer que de acuerdo con la ley, esa petición no procede.

Según el artículo 215 del Código Electoral, el conteo voto por voto solamente puede realizarse cuando los sufragios impugnados son mayores a la diferencia del escrutinio preliminar entre los partidos participantes de las elecciones.

Tras el escrutinio preliminar las papeletas impugnadas suman cuatro mil 191 votos, es decir cifra inferior a la determinada por normativa.

Con el ciento por ciento de las actas escrutadas, la distancia entre el FMLN y ARENA es de seis mil 634 votos, cifra menor que la requerida para satisfacer la demanda de Arena, cuyo candidato a la presidencia arremetió el domingo y el lunes contra el TSE.

Quijano descalificó al árbitro del cual apuntó no era "nada confiable", además de estar "vendido a la dictadura".

Ante la inminente derrota se declaró en pie de guerra y dijo que "la Fuerza Armada está lista para hacer democracia", luego que se den los resultados finales.

En contraposición el presidenciable del partido de izquierda y virtual mandatario electo, subrayó estar seguro "de que la Fuerza Armada va a respetar a su comandante en jefe y sobre todo a las instituciones democráticas de El Salvador".

Llamó a todos los sectores a trabajar unidos por el desarrollo de El Salvador, y a mantener la paz.