El reloj de la vivienda de Leila Blandón marca las cinco de la mañana, momento en que esta laboriosa mujer inicia su faena laboral. Luego de preparar los quehaceres de su humilde vivienda ubicada en el barrio Santa Ana de Managua, esta mujer prepara su vehículo, realiza el chequeo mecánico necesario para poder desempeñar durante las siguientes ocho horas su trabajo como taxista.

Las ganas de superarse y brindar a sus cuatro hijos una vida digna, educación y salud, fue lo que durante los últimos diez años ha impulsado a Leila a dedicarse al trabajo del volante, rompiendo de esta manera muchos esquemas sociales, los que erróneamente definen la labor de taxistas como una tarea sólo para hombres, sin embargo esta valiente mujer ha demostrado lo contrario.

Para Blandón no ha sido nada fácil enfrentarse a este oficio en el que predominan los hombres, sin embargo su ímpetu y constancia le han permitido ganarse el respeto de todos aquellos caballeros con los que comparte además del oficio, algunas conversaciones a la hora de visitar lugares donde acostumbran reunirse los señores del volante.

“El machismo en los varones siempre está de por medio, ya me ha pasado en varias ocasiones tener que enfrentarme al hostigamiento de ellos cuando me los encuentro en las calles, pero eso me ha permitido darme cuenta que en este trabajo todos podemos, las mujeres podemos desarrollar cualquier trabajo, estamos capacitadas y claro que sí podemos hacer esos trabajos que siempre han sido vistos como trabajos sólo para hombres”, señaló.

“Con este trabajo he logrado sustentar a mi familia, mi hogar y he salido adelante con mis hijos y con la ayuda de Dios. Ser madre y trabajar en este oficio no ha sido fácil, porque cuando llego a mi casa cocino, lavo y limpio al igual que cualquier mujer y así me he sobre esforzado porque es duro trabajar bajo el sol y dentro de este carro durante ocho horas y después llegar a trabajar a la casa”, añadió.

Además de estar al frente de su hogar, Leila ha transmitido a sus hijos el amor al trabajo, muestra de ello es que en su vivienda tiene un pequeño negocio familiar, donde uno de sus vástagos es el que está al frente.

“En mi casa tenemos un negocio, yo he avanzado con mis hijos y les he transmitido realmente el amor al trabajo porque si no lo hacemos no podemos salir adelante y es lo que nosotros actualmente estamos haciendo, acopiamos botellas plásticas y esa es una manera de luchar en esta vida”, dijo.

“El mayor orgullo de una mujer es ser una mujer entusiasta, avanzar y no quedarse estancada, porque tenemos que sobresalir y demostrar que somos fuertes porque tenemos un espíritu de fuerza y es éste el que manda al cuerpo, nosotras podemos y gracias a este trabajo he logrado sobrevivir y ser socia de la cooperativa a la cual estoy adscrita”, añadió.

Leila también destacó el apoyo que el gobierno central ha brindado a las mujeres, las que hoy se han empoderado de diversos
espacios en la sociedad nicaragüense, rompiendo con los esquemas y demostrando la capacidad con la que cuentan.

“En los últimos años he notado que hay igualdad entre ambos géneros, el gobierno actual le ha dado prioridad a la mujer para que se desarrolle, ahora ellas tienen mayor oportunidad, he visto a las mujeres como bomberas, albañiles y en todo lo laboral he visto a las mujeres ponerse al frente, incluso en este gremio de los taxistas cada vez somos más y esto me llena de felicidad y me anima a seguir adelante” declaró.

La mujer nicaragüense siempre ha demostrado que con amor y dedicación es posible salir adelante y ser un ejemplo no sólo para sus hijos, sino para otras personas que ven en estas mujeres luchadoras la inspiración y una razón mayor para enfrentar las adversidades de la vida.