Dirigentes de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad (Feconori) y de la Organización de Ciegos de Nicaragua “Marisela Toledo”, celebraron la reglamentación de la Ley de los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada por la Asamblea Nacional.

Javier López, de la Asociación Nacional de Sordos de Nicaragua, explicó que la aprobación del reglamento de la Ley 763 es importante porque permite que las personas con discapacidad gocen de los derechos que han sido restituidos por el Gobierno Sandinista, como el de la educación.

“Para nosotros es importante que nosotros seamos sujetos de nuestras propias decisiones, nos da la capacidad jurídica por la que tanto hemos peleado. También en este reglamento de la Ley 763 nos permite dar pautas de cómo nosotros debemos integrarnos en el diseño de los programas que van dirigidos a nosotros”, indicó.

Según Javier López, la publicación del reglamento será reproducida en una versión popular para darla a conocer a todas las personas con discapacidad.

Por su parte David López, del Gabinete de Personas con Discapacidad, explicó que el reglamento y su ley fueron resultado de un proceso de consulta con las asociaciones y las personas con discapacidad.

“Es el resultado de nuestro propio planteamiento como personas con discapacidad y el gobierno ha respetado nuestros planteamientos. Estamos seguros que vamos a profundizar mejor en materia de restitución de derechos”, manifestó.

David recordó que este es otro logro para las personas con discapacidad, después de que en el año 2009 se diera la oportunidad de hacer un censo, con el apoyo de Cuba, para hacer una radiografía de las personas con discapacidad en Nicaragua, donde se estima existen 125 mil personas con discapacidad.

Según David López de las 125 mil personas discapacitadas que existen en el país, el 30% (38 mil personas) nacieron con la discapacidad de manera congénita. Mientras que el restante 70% adquirieron la discapacidad en el transcurso de su vida por factores que van desde accidentes de tránsito y laborales, hasta malnutrición y violencia social.