A un año del inicio del tránsito a la inmortalidad del Comandante eterno Hugo Chávez Frías, las instalaciones de Albalinisa fueron el escenario de develo del busto del líder bolivariano.

En el acto, estuvieron presentes el Mayor General, Ramón Humberto Calderón, presidente ejecutivo adjunto de Albanisa; el señor Embajador de la República Bolivariana en Nicaragua, Javier Francisco Arrúe; el Embajador de Cuba en Nicaragua, señor Eduardo Martínez; y el historiador y analista político, Aldo Díaz Lacayo, entre otras personalidades.

El historiador, Aldo Díaz Lacayo, realizó una breve reseña del legado del líder venezolano, indicando que “Chávez llevó el núcleo revolucionario que fundó Bolívar al Alba, el núcleo de la revolución, de la segunda independencia. Fundó otras instituciones, a nivel regional: UNASUR; a nivel más amplio de Centroamérica y el Caribe: Petrocaribe; y finalmente su obra máxima la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe, CELAC; todo eso lo conocemos, lo que no sabemos es que eso es otra revolución”.

Eduardo Martínez, Embajador de Cuba en Nicaragua, habló sobre el sentir cubano un 5 de marzo de 2013, al saber de la partida física del comandante eterno.

“Difícilmente podemos encontrar en nuestra historia cubana un día como el 5 de marzo del año pasado, donde el pueblo sintió un dolor tan grande, haciendo memoria, ese dolor lo sentimos antes con la pérdida del Che y ese día por el comandante Chávez. Fidel sintió una hermandad y cariño grande por Chávez, desde aquella vez que nos visitó por primera vez, donde prácticamente era desconocido en América Latina”.

Además, destacó que el comandante Fidel supo ver en Chávez la grandeza de ser humano que era. “Fidel pudo ver el él el diamante que era y lo puso en el lugar que tenía que tener en la historia, y desde entonces se forjó esa hermandad tan grande entre esos dos líderes y dos revoluciones”.

El embajador recalcó que “La presencia de Chávez en nosotros es casi física y se siente muy bien cuando uno se para frente a ese hermoso busto que recuerda muy bien la imagen de Chávez”.

Por su parte, el Embajador de la República Bolivariana en Nicaragua, Javier Arrúe, expresó muy emocionado y con lágrimas en sus ojos, su amor y agradecimiento por tantas muestras de cariño y solidaridad con Chávez y el pueblo venezolano.

“Gracias porque nos hacen valorar ese diamante que nació en las tierras de Venezuela, que trasciende y se extiende por toda América Latina y el Caribe e incluso por todos los pueblos oprimidos que sueñan con una esperanza de que su explotación no es algo que sea fruto de la providencia, sino que es algo que podemos cambiar como nos lo dijo el comandante aquel 4 de febrero”.

Arrúe hizo dos reflexiones sobre la trascendencia de Hugo Chávez en los pueblos del mundo, exteriorizando en primer lugar que “Chávez no fue espontáneo, Chávez leyó, interpretó y obedeció el legado del pueblo venezolano, el alma, la generosidad infinita, su desprendimiento hasta dar la vida, su compasión por el dolor ajeno, eso fue el motor que movió a Chávez”.

Su segunda reflexión la dirigió sobre la ausencia del líder, pidiendo que no se llore, sino que se siga su legado histórico.

“Todos nos lamentamos por la ausencia del Comandante, pero él no nos ha dejado solos ni solas, acaso ¿teníamos que pedirle más a Chávez?, ¿teníamos que exigirle más?. Él se tenía que ir, si él no se fuera no hubiera renacido a como lo hizo, tubo que morirse y debemos alegrarnos del legado que nos dejó que es un privilegio histórico”, concluyó.

El Mayor General, Ramón Humberto Calderón, presidente ejecutivo adjunto de Albanisa, concluyó la actividad diciendo que “Comandante Chávez no estas físicamente entre nosotros, pero tu ejemplo es el valor histórico más preciado para nuestros pueblos”.