El cobarde asesinato del general Augusto C. Sandino el 21 de febrero de 1934 a manos de la Guardia Somocista por ordenes del imperio yanqui, dio paso a una represión sin límites contra sus hombres y principalmente contra el proyecto social que había intentado establecer en el norte de Nicaragua.

Inmediatamente después de ser asesinado, batallones de la Guardia se movilizaron hacia los campamentos de los antiguos guerrilleros, asesinándolos, encarcelándolos y practicando el principio genocida de Tierra Arrasada.

Durante sus años de lucha, Sandino había soñado con instalar cooperativas en Nicaragua, de allí que con los tratados de paz luego de la victoria ante los marines, decidió instalar su primera cooperativa en Wiwilí. Allí los hombres de Sandino se dedicaban pacíficamente a labores agrícolas bajo la promesa de que la Guardia respetaría la paz.

Al caer Sandino, la cooperativa figuraba entre los principales objetivos a ser eliminados por la Guardia Nacional. Con ello parecía morir el sueño del general de hacer de Nicaragua un país de cooperativas, donde los campesinos y obreros pudieran trabajar en libertad, en beneficio de sus familias y de la nación entera.

La Revolución y la Reforma Agraria

Tuvieron que pasar 42 años para que volviera a nacer el espíritu cooperativista en Nicaragua. Fue precisamente la Revolución Popular Sandinista de 1979 la que le abrió nuevamente las puertas con la Reforma Agraria.

Durante esos 10 años, y a pesar de la guerra de agresión, muchos nicaragüenses pudieron ver hecho realidad el derecho a la tierra y a forjarse un futuro con sus propias manos, muy al contrario de lo que había sucedido por siglos, cuando el campesino era un simple peón de la oligarquía criolla, dueña de la inmensa totalidad de las tierras con vocación agrícola.

Neoliberalismo, enemigo del cooperativismo

La victoria electoral de los neoliberales en 1990 consagró un ambiente poco halagüeño para los miles de campesinos que habían sido beneficiados por la Reforma Agraria.

Al contrario del terror armado instaurado por la dictadura somocista, los neoliberales fueron más sutiles, pero no por ello menos crueles. El dinero para comprar las tierras a precio de “guate mojado” y las políticas gubernamentales que ahogaban la pequeña producción, terminaron por oficializar prácticamente una política de despojo al campesinado.

Renace la esperanza

No obstante, quienes lograron sobrevivir esos 16 años, hoy viven una realidad diferente. Actualmente pervive ese espíritu cooperativista en el que tanta confianza había depositado el general Sandino.

La fecha clave fue el 10 de enero del 2007 cuando el pueblo vuelve a asumir la Presidencia a través del Comandante Daniel Ortega Saavedra y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

A partir de ese año se empiezan a impulsar y promover políticas de apoyo a las cooperativas, a tal punto que hoy hay más de 5 mil cooperativas organizadas en todo el país.

Próximo paso: la agroindustria

Pero la organización es solamente un primer paso, ya que uno de los objetivos del Gobierno Sandinista es lograr un proceso de industrialización agrícola que les dé a las cooperativas mayor peso en el desarrollo económico nacional.

Un claro ejemplo de esto último lo constituye la Cooperativa Multisectorial de Productores de Frutas de Rivas (Coofrutari), la cual además de cultivar también se dedica al procesamiento industrial de frutas y vegetales.

Para ello instalaron una planta de procesamiento cuya inversión ascendió a 100 mil dólares.

De acuerdo a Doris López Leal, presidenta de Coofrutari, si bien la planta fue diseñada para tres tipos de productos, el tiempo les enseñó que su producto estrella era el plátano, de tal manera que actualmente casi el 100% de las capacidades de la planta está dedicado a procesar industrialmente este producto.

El plátano es comercializado en supermercados y otros establecimientos en presentaciones de hojuelas y tajadas largas, llegándose a procesar entre 800 y 1000 unidades de plátano diariamente.

López Leal asegura que además de procesar su propia marca “Pacifrut”, la cooperativa también presta el servicio de maquila, es decir, procesa el plátano para otras marcas comerciales, lo cual genera importantes ingresos económicos a los socios de la cooperativa.

Hay que seguir creciendo

No obstante, el objetivo es continuar creciendo. Para ello, con el apoyo del Gobierno, están desarrollando un proyecto de Cadena de Valor del Plátano, que abarca desde la producción primaria hasta su comercialización.

La presidenta de esta cooperativa asegura que esto será fundamental para el posicionamiento de su propia marca y por tanto para expandirse más en el mercado de alimentos procesados.

Actualmente en la planta laboran 10 personas, sin embargo, en las labores del campo son más de 100 trabajadores. De continuar creciendo el proceso agroindustrial la cooperativa estaría garantizando más acceso al trabajo y por tanto mejores condiciones de vida para las familias.

Gobierno ha abierto espacios a las cooperativas

López manifiesta que los ideales de Sandino, promovidos desde el gobierno han incidido en que Nicaragua esté alcanzando nuevos niveles de desarrollo.

Destaca que el Gobierno Sandinista tiene las puertas abiertas para que “nosotras las cooperativas que tomemos el espacio que tenemos que tener como empresas cooperativas, generadoras de empleo para erradicar la pobreza, y sobre todo para detener la emigración, porque como zona sur, en Rivas hay mucha emigración (hacia Costa Rica)”.

En este sentido, subraya el emprendedurismo como elemento vital del desarrollo cooperativo.

“Y eso es lo que quiere nuestro gobierno, que nosotros no emigremos a otro país, que tengamos nuestro propio empleo y que no vengan otros a generar esas empresas, sino que nosotros mismos como nicaragüenses podamos generar toda esa riqueza que Dios nos ha dado”, afirma.

La presidenta de esta cooperativa señala también como un elemento muy importante de promoción las Ferias de la Economía Familiar que ha instalado el gobierno durante estos años.

Cooperativas pueden competir

En este paso hacia la industrialización, Coofrutari también ha emprendido nuevos caminos como el envase de vegetales encurtidos y chileros, los cuales son degustados junto su producto estrella: las tajadas y hojuelas de plátano.

Leal asegura que los retos por delante son grandes, sobre todo tomando en cuenta que la industria alimenticia está dominada por grandes empresas transnacionales. No obstante, señala que las cooperativas nicaragüenses tienen como punto a favor un “producto sano, un producto fresco y un producto de calidad”.