Cuando la música no quiere callar busca los medios, increpa a las voces y estalla en las manos de los músicos; los azora día y noche hasta que ellos puedan plasmar la voluntad de las musas en obras y canciones. Son pocos los músicos que sobreviven al acoso de estas musas, muchos de ellos prefieren callar y soportar en silencio hasta que estas los abandonan; otros en cambio las abrazan entendiendo su misión y se convierten en el conducto perfecto.

Un ejemplo claro de estos es Damon Albarn, músico británico que ha hecho de su talento una inagotable fuente de obras, producciones y composiciones que recorren todos los aspectos posibles de su realidad cultural. Nacido en Whitechapel, Londres en 1968, Damon Albarn ha sabido aprovechar la oportunidad que le supuso nacer en un país con una tradición musical amplia y mundialmente reconocida.

Su recorrido musical inició a temprana edad fundando bandas con sus amigos de adolescencia y del campus universitario con los que inició el recorrido de la vanguardia musical que siempre ha distinguido sus producciones. Después de reencontrarse con Graham Coxon fundan la emblemática banda del britpop de los noventa Blur, con la que conquista el olimpo musical logrando innumerables número uno en ventas y marcando una generación de jóvenes ingleses que encontraron en sus canciones el santo y seña de su realidad.

Como sucede en la vida y después de algunas batallas perdidas el ciclo de Blur terminó, la ruptura vino en varios aspectos que transformaron la realidad musical de Albarn. Después de recorrer la industria musical experimentando con la música electrónica y colaborando en soundtracks de films ingleses Damon Albarn volvió al ruedo con otra banda emblemática Gorillaz que sería la primer “virtual band” del mundo y con la cual rápidamente lograría que su talento fuera conocido más allá de los suspiros adolescentes.

La historia es la misma que conocen todos los seguidores musicales y que sabrán reconocer las melodías en cuanto la escuchen. Desde entonces Damon Albarn ha ampliado su rango de repertorio con la máxima: “entre más, mejor”, con la cual ha pasado por el world music, el synth pop, el folk, blues, recorriendo el irremediable pop que le acompaña y hasta ensayando con la ópera. Albarn ha declarado que lo importante es disfrutar haciendo música sin poner etiquetas y tratando de trasgredir géneros.

Ahora Albarn por fin estrenará un álbum que sólo lleve su nombre en la portada, eludiendo así otras colaboraciones que músicos y dejando atrás a sus bandas Blur, Gorillaz, The Good, the Bad and the Queen y Rocketjuice and The Moon. Álbum que mantendrá el estilo melódico de Albarn pero que se enfrentará a la audiencia sin escudo, bajo el golpe de la soledad pero con la consigna de obtener el placer que proviene de las musas.