En días recientes fue aprobada en la Asamblea Nacional, la reforma a la Ley 431 o Ley de Régimen de Circulación Vehicular e Infracción de Tránsito, que entre sus principales adiciones estipula la sanción a las personas que se pongan tras el volante en estado de ebriedad o luego de haber ingerido alcohol.

Dicha ley establece multas para las personas que excedan los 0.5 gramos de alcohol, los que serán determinados por la utilización de alcoholímetros por parte de los agentes de tránsito.

El Comisionado Norman Castellón, subdirector de la Dirección Nacional de Tránsito de la Policía Nacional, manifestó que la institución cuenta con los equipos para la medición y determinación de los grados de alcohol que tendrían en la sangre los conductores y que podría llevarlos a un proceso judicial por embriaguez extrema, retención policial, suspensión de la licencia de conducir y multas que van desde los C$1,000 a los C$5,000, más un seminario que deberá ser impartido por oficiales y cuyo costo será de C$2,000.

Castellón explicó que el Alcoholímetro permitirá realizar los controles de alcoholemia cuando las personas presenten signos de haber ingerido alcohol o cuando sea necesario aplicarle la multa por ingesta de bebida alcohólica.

El jefe policial detalló que cada uno de los 320 agentes de tránsito de todo el país están entrenados y capacitados para la utilización del Alcoholímetro y sabe que deben usar una boquilla sellada por cada persona a la que le realicen la prueba y que una vez finalizada deberán desecharla o entregársela al conductor como recuerdo del examen sin importar el resultado.

Al momento de realizar la medición de alcohol, los agentes policiales deberán sacar la boquilla de su sello y colocarla en el alcoholímetro en el preciso momento que llamen al ciudadano, encenderán el aparato y esperar que este haga la calibración en búsqueda de detectar alcohol en el ambiente.

“A partir del momento que encendemos el equipo hará una calibración para detectar si hay alcohol presente en el aire, si lo hay el equipo no se enciende totalmente, no llega a ser operativo y tenemos que esperar que se limpie totalmente y nos dé los resultados de la prueba en blanco”, indicó Castellón.

Al tener la calibración del equipo se garantizará fiabilidad en la realización de la prueba, ya que una vez finalizada el aparato se apagará y deberá encenderse nuevamente para una segunda prueba.

“¿Qué sucede en algunos casos con las personas que fueron a almorzar, se fueron a cenar y se tomaron una cerveza o dos cervezas y comieron?. Cuando nosotros hacemos eso, o como en otros casos tomamos algún enjuague bucal u medicamento que dejan un rastro de alcohol en la boca, las instrucciones de nuestro personal son las siguientes: siempre le vamos a preguntar a nuestro ciudadano si ha tomado o comido algo durante los últimos 15 minutos, si él ha tomado o bebido algo durante los últimos 15 minutos esperamos cinco o diez minutos y realizamos la prueba”, indicó.

Declaró que si el ciudadano confirma haber tomado algún tipo de bebida alcohólica se le realizarán dos pruebas, la primera que posiblemente marcará una determinada cantidad de alcohol en el aliento, que después de 15 ó 20 minutos ya se habrá disipado de la boca y se le podrá realizar una segunda prueba que marcará 0.0 gramos, en cuyo caso se toma en cuenta los resultados de la segunda y no se le aplica una sanción monetaria.

Los oficiales deben emitir una copia de la prueba al ciudadano

Cada alcoholímetro tiene un costo de US$2,500 y viene equipado con una impresora, a través de la cual se le emite una copia de la lectura de la prueba al ciudadano, para que éste pueda realizar su reclamo o apelación ante las autoridades.

El directivo policial recordó que con la reforma se incrementó el valor de las multas por conducir en estado de ebriedad o con algunos grados de alcohol en la sangre, lo que implica que puedan recibir una infracción de C$5,000 sumado a un seminario de C$2,000 sin perjuicio de la suspensión y de la posible pérdida de empleo.

“Queremos que se entienda que no depende de la voluntad de nosotros la aplicación de la multa, sino el hecho que seamos irresponsables, nos tomemos tres, cuatro traguitos y vayamos a sentarnos detrás del volante”, expresó Castellón al recordar que la institución del orden público no tiene nada en contra de las personas que tomen alcohol, siempre y cuando lo hagan sentados en una mesa en un restaurante, un bar o en su casa.

“El problema de ellos se convierte en un problema para nosotros en cuanto se sientan detrás de un volante y comienzan a conducir, porque respondemos no sólo por la seguridad de ellos, sino por la seguridad de todas las familias nicaragüenses y un objetivo de la Policía Nacional precisamente es contribuir a garantizar la vida y la seguridad de todos los ciudadanos de este país. En el caso de la dirección de Tránsito, contribuir a la seguridad vial, sacando fuera de circulación a todos los conductores que irresponsablemente se toman un trago y empiezan a conducir inmediatamente”, puntualizó.

La institución tiene como meta dotar cada una de las 74 patrullas que tienen a nivel nacional de un alcoholímetro, al igual que extender la red de cobertura de carreteras, todas con sus respectivos equipos de medición del nivel de alcohol.

“Queremos que nuestro pueblo se sienta seguro, que el equipo que vamos a usar con ellos no lo vamos a usar para perjudicar a nadie, depende de la persona, de la actitud responsable con que asuma la ingesta de alcohol para no irse a sentar detrás de un automóvil, detrás del volante de un automóvil y poner en riesgo la seguridad de los demás”, finalizó Castellón.