A pesar de que le quedan pocos meses para entregar el poder, con un histórico rechazo de parte de la población -sobretodo por el alarmante aumento de la desigualdad social y la corrupción- y una política exterior ampliamente criticada por rayar en lo obsesivo en relación con Nicaragua, el gobierno de la presidenta costarricense Laura Chinchilla anunció una nueva demanda contra nuestro país ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya.

El anuncio es hecho por las autoridades de Costa Rica un día después de que el Presidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra, a través de la Compañera Rosario Murillo, saludara las elecciones efectuadas en ese país este fin de semana y reiterara una vez más el llamado al diálogo con esa nación, apenas asuma la nueva administración.

Según el canciller de Costa Rica, Enrique Castillo, esta nueva demanda es por concesiones petroleras que ha hecho nuestro país en los oceános Atlántico y Pacífico en 2012.

Castillo afirmó que la demanda estará presentada antes de que finalice el Gobierno el 7 de mayo.

“No podemos seguir nicaragüanizando nuestra política exterior”

Paralelo al anuncio hecho por la administración Chinchilla, el candidato que obtuvo el mayor número de votos en la primera vuelta electoral de este domingo, Luis Guillermo Solís del Partido Acción Ciudadana (PAC, opositor), anunció que la política exterior de su eventual gobierno no se centrarán en un conflicto con nuestro país.

"Costa Rica debe desempeñar el papel que ha tenido de un liderazgo fraterno y respetuoso, centrado en derechos humanos, desarme, desmilitarización y desarrollo", según este profesor de Ciencia Política e Historia.

Solís recordó que este año su país ejerce la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericano y Caribeños (CELAC) y aseguró que lo hará "con espíritu de enorme pluralismo, de mucho respecto y adhesión a los principios y valores" comunes en caso de convertirse él en presidente de Costa Rica.

Solís afirmó que hubo “una ruptura de vínculos con Nicaragua y ello impactó las relaciones con el conjunto de los países de Centroamérica, y eso hay que corregirlo”.

Resaltó que su país "no puede tener una política exterior pegada además a una circunstancia inexorable" de que "Costa Rica y Nicaragua no tienen causal de divorcio" y son "países vecinos que estarán allí para toda la vida".