Era -quizás- uno de los momentos más esperados de la edición 56 de los Premios Grammy, celebrada la noche de este domingo en el Staples Center de Los Ángeles, Estados Unidos.

Paul McCartney y Ringo Starr, los últimos Beatles con vida, revivieron los acordes del tema "Queenie Eye" para desatar la locura de todos los asistentes y expandir esta sensación a través de las redes sociales a nivel global.

Este reencuentro, aunque breve, vino a saldar una deuda que millones de fanáticos alrededor del mundo sentían: poder apreciar una vez más en escena a una de las bandas fundamentales de las últimas décadas.

Además, entre el público se encontraba Yoko Ono - quien presentó el premio a "Mejor álbum del año" y que cumplirá 81 años el 18 de febrero -, dándole un toque más místico y nostálgico a esta reunión.