El retorno hoy a la confrontación por elementos radicales opositores en Ucrania y la ocupación de más sedes gubernamentales muestran la fragilidad de la tregua y la naturaleza de la prolongada protesta en el llamado Maidán.

Los líderes de los partidos pro europeos, que están al frente de la ola de demostraciones y disturbios, Batkivschina, Udar (Golpe) y Svoboda (Libertad), pactaron un cese de hostigamiento a las fuerzas del orden hasta este sábado.

Sin embargo, esta madrugada circularon noticias sobre la ocupación del Ministerio de Energía e Industria del Carbón, y el secuestro de tres policías.

En intervención ante la prensa, el ministro de la cartera, Eduard Stavitski, comunicó que tras celebrar negociaciones con los ocupantes, estos abandonaron el edificio, pero añadió que no se descartan acciones similares contra sedes gubernamentales, por "los mismos terroristas, pues no puedo llamarlos de otra manera", aseveró Stavitski.

El titular de Interior, Vitali Zajarchenko, insistió hoy en la escalada de violencia de los grupos radicales, que están fuera del control de la oposición, y comunicó sobre la acumulación de armas en la Casa de los Sindicatos y de la administración de Kiev, utilizadas como cuarteles opositores desde diciembre último.

Se contabilizan más de 250 agentes lesionados y 104 hospitalizados, por ataques con piedras, botellas incendiarias, petardos y bombas caseras. La Fiscalía confirmó solo dos muertos entre los manifestantes.

En un comentario al canal Kiev, el académico Pioter Tolochko subrayó la incapacidad de la oposición de dirigir a las multitudes en Maidán y preguntó cómo pueden aspirar a gobernar un país entero.

Ellos han puesto en ridículo a Ucrania ante el mundo y son responsables de lo que acontece en el centro de la capital exteriorizó el experto.

El académico advirtió sobre el afán de los dirigentes opositores Arseni Yatseniuk, Vitali Klichko y Oleg Tyagnibok, quienes -comentó- por alguna razón no pueden esperar hasta la campaña presidencial de 2015, y pretenden el poder de una manera brutal, cuando existe una Constitución y leyes, comentó.

Para el investigador Mark Sleboda, los políticos estadounidenses y europeos con su intromisión en los asuntos internos de Ucrania avivaron el escenario de histeria política, expresión de frustración de los líderes de la oposición.

También en comentarios que reproduce el canal BTB, el profesor de sociología denunció cómo en violación a la soberanía, que durante sus visitas al país, muchos de esos políticos llamaron abiertamente ante la multitud a una revolución contra el gobierno democráticamente elegido.

"La situación es tanto más sorprendente cuando vemos un desfile de políticos europeos y estadounidenses que llegan a la Maidan y posan para fotografíarse con el ultraderechista Tyagnibok.

Esto es suficiente para demostrar la hipocresía cínica y la doble moral de los valores que propalan los países occidentales", resumió el experto.

Durante las negociaciones con representantes de la oposición, autoridades de la Iglesia, y durante encuentros con dirigentes europeos, el presidente Víktor Yanukóvich anunció modificaciones al paquete de leyes aprobado por la Suprema Rada (Parlamento) el pasado 16 de este mes, en señal de compromiso.

En otros gestos unilaterales Yanukóvich anunció la remoción del titular del gobierno de Kíev (alcaldía) y de uno de los funcionarios de la administración presidencial.

También anticipó la posibilidad de cambios en el gabinete del primer ministro Nikolai Azarov, uno de los temas al parecer incluido en la agenda de la sesión extraordinaria de la Rada, del próximo martes.

Pero el político opositor Vitali Klichko -por quien Occidente apuesta esta vez- dijo enfático al salir de la mesa de diálogo que las medidas son insuficientes sin la renuncia de Yanukóvich, un reclamo clave para ellos.

En medio de la agitación opositora y los llamados de sus líderes para una "mediación de socios occidentales", el politólogo Vladimir Fesenko consideró apremiante una sesión urgente del Parlamento y no esperar al martes.

La reunión extraordinaria del 28 de enero puede ser demasiado tarde ante la amenaza de una confrontación violenta en el país, alertó el analista ucraniano.