Filipinas está entre los 10 mayores productores y distribuidores de pornografía infantil del mundo y según la Policía Nacional del país, un video cuesta alrededor de 100 dólares, mientras que las fotos tienen un precio de 21,74 dólares.

Durante una rueda de prensa, el jefe del Grupo Contra Crímenes Cibernéticos de la Policía de Filipinas, el superintendente, Gilberto Sosa, explicó que el material no se produce sólo en Manila (capital), sino también en las regiones de Luzón (norte) y Mindanao (sur).

Las zonas más problemáticas son: Angeles City, a unos 100 kilómetros al norte de Manila; la isla de Cebú; y la sureña ciudad de Cagayan de Oro, donde los productores y vendedores de pornografía infantil, que luego se distribuye por todo el mundo, obtienen "millones de dólares" en beneficios.

Según las investigaciones, en Angeles City la mayoría de las víctimas son niños que no entienden que están siendo sexualmente agredidos y el pago por los mismos va directamente a los progenitores.

Ante esta situación, el Gobierno de Filipinas se ha comprometido a hacer todo lo que haga falta a través de esfuerzos de distintas agencias, legislación y otras medidas administrativas para frenar el tráfico humano, señaló en una rueda de prensa el secretario de la Oficina de la Presidencia de Comunicación de Operaciones, Sonny Coloma.

Según el representante del Gobierno filipino, tanto la Oficina Nacional de Investigación como el Ministerio de Justicia del país están trabajando para desmantelar otras posibles redes de pederastia.

“Este es un asunto de alta prioridad para nuestro Gobierno”, aseguró Coloma, y destacó que Filipinas trabaja sin descanso contra este tipo de delincuencia, y no “como resultado de las informaciones que ha sido publicada en los medios” sobre la pederastia en el país.

Para reforzar su campaña de lucha contra este mercado, la Policía filipina anunció que formará parte también de una fuerza conjunta con Estados Unidos, Australia y el Reino Unido.