La historia de una sotana roja ha despejado el buen augurio que hiciera Su Eminencia Reverendísima, Cardenal Miguel Obando y Bravo, hace 29 años, cuando se la obsequió al recién nombrado Cardenal José Leopoldo Brenes, vaticinando el alto nombramiento del mismo por parte del Papa Francisco.

El Cardenal José Leopoldo Brenes, aunque se mostró dudoso si la utilizará durante su investidura en Roma, este próximo 22 de febrero, no descartó que podría usarla en el futuro.

El Arzobispo de Managua recordó que fue en 1985, cuando acompañó, en calidad de asistente, al Cardenal Miguel Obando a su investidura, fecha en que Su Eminencia le obsequió la sotana cardenalicia.

Rememoró que fue un grupo de amigos de Los Ángeles que le llevaron esta sotana roja al Cardenal Miguel, tras su ceremonia de investidura, sin embargo esta no le talló bien.

“Cuando llegamos a la casa le dije “mídasela, a ver qué tal le queda”, pero parece que estas personas no tomaron bien las medidas del cuerpo del Señor Cardenal, y la sotana le quedaba apretada, prácticamente le quedaba chiquita”, precisó.

El Arzobispo de Managua recordó que el Cardenal dijo que, pese a que no le quedaba la sotana, no podían dejarla botada en Roma, y por tanto había que llevarla a Nicaragua.

“Yo le dije -¡pues llevémosla!-, entonces él me dijo -guárdela, a lo mejor a usted algún día lo hacen Cardenal-, y yo me la traje para mi casa, la metí a una bolsa y allí está en el ropero”, indicó entre risas el Cardenal Brenes.

Sobrevive al tiempo

El Cardenal Brenes, quien ahora forma parte del Colegio Cardenalicio, explicó que tras haber sido nombrado por el Papa Francisco, el pasado 12 de enero, se acordó de la sotana que le había obsequiado el Presidente de la Comisión de Reconciliación, Paz y Justicia en Nicaragua.

“La fui a buscar (en el ropero), a ver en qué puerta estaba, y la encontré. Ahí pasó 29 años esa sotana guardada. Lo primero que hice fue sacudirla, a ver si las cucarachas no se la habían comido”, refirió entre risas.

Indicó que nunca ha aspirado a ser ni Obispo ni Cardenal, por lo que su idea, en relación a la sotana, era, como Sacerdote cercano al Cardenal Miguel, poder tener un recuerdo de él.

“(Quería) el día de mañana poder decir: -¡miren!, yo guardo una sotana de quien fue el Cardenal aquí en Nicaragua- y nunca imaginé que durante 29 años las cucarachas la respetaran”, señaló.

Durante una visita que realizó la Junta Directiva de la Asamblea Nacional a la casa del Cardenal Brenes, ubicada en el Barrio Altagracia, estos le preguntaron si ya se había medido la sotana que le obsequió el Cardenal Miguel.

“Les dije que hoy, como a las once de la mañana, me la medí, y me quedó bien; es decir que yo era más delgado que el Cardenal”, dijo el Arzobispo riendo, quien además expresó a los periodistas que el día que se la ponga “les diré: esta es, para que ustedes la vean que con 29 años, aguantó”.

El pectoral del Cardenal Miguel

El religioso que ha ejercido su apostolado por los más pobres, recordó a los miembros de la Junta Directiva de la A.N., que en 1985, cuando fue asistente del Cardenal Miguel, le tocó irse unos días previos a su investidura en Roma, con el objetivo de comprarle la sotana y “otros detallitos”.

“Como nunca habíamos tenido un Cardenal y yo nunca había asistido a un Cardenal, compramos las cosas, pero yo recuerdo que el Pectoral, yo se lo acomodé así como lo acomodamos siempre”.

El Arzobispo indicó –siempre recordando entre risas-, que en aquel momento le dijo a Su Eminencia, Cardenal Miguel Obando: “vamos (a Roma) así, y yo me voy a fijar en los Cardenales viejos cómo andan vestidos, y allá lo voy a vestir”.

Lo cierto es que en aquel entonces, Brenes, ahora convertido en uno de los asesores cercanos de Su Santidad, el Papa Francisco –al comparar con los otros religiosos- y ver que el Pectoral se lo había puesto mal al Cardenal Miguel, relató que en seguida “nos fuimos hacia un ladito, y le dije que se lo compondría, porque al parecer vamos mal”, concluyó sonriendo.