La relevancia y la relación de hechos puede ser entendida mejor desde la perspectiva de la historia de la salvación, en la que las aguas han jugado un rol importante. El caso mas relevante es el Arca de Noé que rescató a un grupo de personas del diluvio narrado en la Biblia, pero hay muchos hechos históricos que tuvieron como escenario el agua de los mares. En nuestro caso, fue de las aguas del Puerto  Corinto que surgió la figura del      primer misionero de las Asambleas de Dios, quien como Noé y otros construyo una barca para que miles de nicaragüense entraran a ella y así poder llegar aun puerto seguro.

Cien años después al revisar lo transitado, no solo debemos de recordar los nombres de los pioneros de Las Asambleas de Dios, hacer notas cronológicas de eventos y estaciones, inventariar  templos y propiedades, revisar listas de  pastores,  contar números de miembros o seguidores, lo cual se reduciría a un simple ejercicio matemático. Considero que además de lo anterior es necesario y pertinente analizar retrospectivamente el cómo esta iglesia ha venido respondiendo a los diversos desafíos que se le han presentado en las distintas etapas del desarrollo de este  país.  Si como Iglesia hemos sabido promover y representar los principios y valores del Reino de Dios, si somos un referente, un paradigma de la fe cristiana . Si podemos decir como San Pablo: ¨Imítenme a mi a si como yo imito a Cristo¨ El resultado de este análisis nos dará una dimensión que trasciende a datos , cifras e historia y nos ubicará en la intersección  de Iglesia y Sociedad, Kerigma y Logos, Reino y Vida.

A lo largo de estos cien años ha sido mucho sudor, lágrimas y sangre que se ha derramado por parte de verdaderos apóstoles de la Fe, quienes inspirados por el Espíritu Santo sembraron nuestro territorio con la semilla del Evangelio. Gracias a Dios por los verdaderos misioneros,  Honor y gloria a  esos hombres y mujeres humildes  que pusieron su mirada en lo que trasciende de los cuales solo quiero mencionar  algunos de ellos como fieles representantes de los  siervos de Dios que ya nos antecedieron. Lolito Barrera, Juan Videa,  José María Pérez, Roberto Miranda, Marcelino Dávila, María Hernández.  

Para finalizar esta breve nota quiero contar un breve  testimonio.  Cuando yo tenía apenas siete años, mi padre Santiago Casco me llevo a una casa de don Justo Jirón en Los Caraos Achuapa, donde se celebraban cultos, ahí escuché por primera vez  el nombre de Asambleas de Dios. Recuerdo que en aquella época ser evangélico  era como pertenecer a una sexta, no solo recibíamos burlas, sino pedradas y hasta cárceles. Pertenezco a la generación que se inicio en el 73, nunca fui pastor de una iglesia local, sino evangélica y fundador de iglesias. Doy gracias a Dios que aunque nací y crecí en el ceno de las Asambleas de Dios, no me encerré en la visión de una solo iglesia o denominación, fue así que estudié teología con mis hermanos bautistas y desarrolle programas y reflexiones ecuménicas  con mis hermanos católicos, siendo testigo que el Espíritu Santo no es propiedad de ninguna iglesia, ni está sujeto a cuatro paredes o encasillado en doctrina alguna.

En este Centenario de las Asambleas de Dios, desde mi convicción de fe, considero que mas que promover  el llamado ¨Evangelio Pentecostal¨ deberíamos de promover el ¨Evangelio del Reino¨

Rev. Miguel Ángel Casco González
Fundador de varias iglesias de las Asambleas de Dios.