El Cardenal Leopoldo José Brenes Solórzano mostró su vocación de servicio al prójimo desde edad temprana, según nos cuenta su madre doña Lilliam Solórzano Aguirre.

“Cuando tenía 8 o 9 años se vestía de sacerdote y lo retrataba yo como que estaba confirmando, como que estaba confesando”, afirma doña Lilliam, quien consideró desde esos tiempos que su hijo sería sacerdote por su inclinación e insistencia de entrar al seminario a los 9 años, aunque no lo hizo en la edad adecuada.

Al iniciar su formación sacerdotal doña Lilliam nunca estuvo de acuerdo en que saliera de país para cumplir sus propósitos, aunque el mismo Cardenal Brenes le aseguró que se iría a Mexico a estudiar sucediera lo que sucediera y en ese momento también lo siguió apoyando hasta su regreso para ser ordenado sacerdote y poco tiempo después ser nombrado Obispo Auxiliar de Managua hasta convertirse en el actual Arzobispo.

Para doña Lilliam fue una verdadera sorpresa para todos los nicaragüenses y centroamericanos que Brenes fuera elevado a la dignidad de Cardenal por el Papa Francisco.

“Fue sorpresa para todo mundo, toda Centroamérica porque los obispos que son amigos de él lo han felicitado de todas partes y amistades que tenía, lo han llamado de varios lugares. Él me llamó y yo hoy escuché la voz del Papa que lo estaba nombrando y después ya miré en la computadora al propio Papá cuando lo nombró porque eran 16, pero yo lo escuché cuando ya nombró a mi hijito”, dijo la madre del Cardenal Brenes.

CON INFORMACIÓN DE MULTINOTICIAS